El año 2019, de transición
Por ser un tiempo electoral, no se impulsarán las reformas laboral ni previsional; mientras tanto, las tasas y la presión impositiva seguirán altas
20/12/2018 | 11:23La Argentina necesita ordenar sus cuentas públicas para terminar con el flagelo de la inflación y de la deuda externa. También necesita crecer con políticas públicas que alienten la inversión y las exportaciones. Sin embargo, el año 2019 será de transición; hay que pensar de 2020 en adelante.
El riesgo país seguirá alto
Se termina el año 2018 y la escena económica está dominada por el riesgo país, que es la diferencia que surge de lo que rinde un bono en la Argentina y uno de igual duración en Estados Unidos. Es la sobretasa que se debe pagar por el riesgo de tener un bono argentino en cartera. Este riesgo es la consecuencia de la historia argentina, sumada a la coyuntura que vivimos.
Nuestro país es proclive a tener alto riesgo país porque su pasado lo condena. En 2002 declaró la cesación de pagos de la deuda en una sesión del Congreso con el aplauso de la mayoría de los legisladores. Esa foto pesa en el recuerdo de nuestros acreedores; de allí la mayor tasa que debemos pagar a la hora de colocar un bono.
La Argentina es un país que soslayó tener un resultado fiscal positivo. Los políticos y algunos ciudadanos y medios de comunicación creen que la inflación y el no pago de la deuda nacen de un repollo. Lamentablemente tengo que decirles que esto es falso: la inflación y la deuda nacen del excesivo déficit fiscal que tiene nuestra economía, que en muchos casos se financió con emisión monetaria -y trajo crisis inflacionarias- y en otros casos se financió con deuda, lo que implicó pobreza y depresión económica.
De nuevo la polarización política
Hoy, la coyuntura trae consigo la posibilidad de reeditar el clásico político de los últimos años: Mauricio vs Cristina. Ambos buscan potenciarse, pero se perjudican a sí mismos. En la medida que Cristina crezca en las encuestas, el mundo dejará de financiar a Argentina porque cuando estuvo en el poder no pagó la deuda. Mientras Cristina crezca en las encuestas, a Macri la economía se le hará cuesta arriba.
En el escenario de polarización se perjudican los dos; sólo se sale de la trampa si aparece un tercero o si declinan sus postulaciones dándole la posibilidad a otro candidato de su mismo equipo.
Entonces, la historia, el presente económico y los actores políticos determinan que la Argentina no sea el mejor lugar para invertir o financiar proyectos del mundo. Esto provoca que la preocupación por el futuro inmediato invite a muchos a bajar exposición en nuestros activos financieros. Eso generó que los bonos argentinos pierdan valor y muestren rendimientos de dos dígitos.
El año 2018 termina con una deflación de los precios en dólares, producto de una fuerte suba del tipo de cambio y de una recesión que hizo subir menos a los precios internos.
Perspectivas 2019
Para el año 2019 se ve la situación inversa: no se vislumbra una suba del tipo de cambio que supere el incremento de precios en la economía. El Gobierno volvió al viejo libreto de disciplinar los precios con la suba de la tasa de interés y de esta forma contener la suba del tipo de cambio.
Lamentablemente, no bajó los tributos a la exportación, con lo cual dejó un país poco competitivo, lo que a mediano plazo lo obligará a un nuevo ajuste.
En 2019 seguirá inflación en pesos y en dólares y para calmar a las economías urbanas se retrasará el tipo de cambio. Esto traerá algo más de calma en los asalariados y una economía que comenzaría a estabilizarse a partir del segundo trimestre.
El año 2019 es electoral y no es el mejor momento para realizar cambios estructurales: no se tratará la reforma laboral ni la previsional; está llamado a ser un año sabático. Los cambios vendrán en 2020, cuando se sepa qué presidente nos guiará durante cuatro años, si quiere una economía cerrada o abierta, si cree o no que la inflación y la deuda es el resultado del desequilibrio de ingresos y egresos de las cuentas públicas.
También se necesitarán políticas públicas para que el país y los emprendedores puedan tener un crecimiento sostenible. Se requiere un plan productivo para salir de la crisis; no alcanza solo con saber que los ingresos deben ser superiores a los egresos; es una condición necesaria pero no suficiente. La única salida es con orden y crecimiento.
Fuente: Salvador Di Stefano
