El contexto internacional juega en contra de la economía argentina
El aumento de la tasa de interés en Estados Unidos aleja a los inversores de los mercados emergentes
22/10/2018 | 11:43
El contexto internacional juega en contra de la economía argentina, ya que vamos a un escenario de suba de tasas en Estados Unidos. Mientras, la economía nacional sigue con inflación y elevados impuestos. El Gobierno trabaja para planchar al dólar, mientras el campo queda el campo sin rentabilidad y el verano asoma con problemas.
El exterior en contra
Los datos de la economía norteamericana son muy buenos: la demanda agregada está creciendo muy rápido, el empleo es muy elevado y esto genera presiones sobre salarios y precios.
La Reserva Federal de Estados Unidos (el Banco Central) buscará ponerle un freno al crecimiento y la tasa de corto plazo, que se ubica en el 2,25% anual, terminará el año en 2,5%. Para el año próximo habría 4 subas para llevarla al 3,5-4% anual. El bono a 10 años tendrá como objetivo llegar a rendir más del 4% anual. Este escenario sería un duro ajuste para toda América Latina.
Esta conducta tan agresiva se explica porque la Reserva Federal necesita subir la tasa en un escenario de expansión económica; de lo contrario, cuando el mercado muestre una caída en la actividad, no tendría herramientas para enfrentar esa desaceleración económica. La contracción de la economía americana comenzaría a mediados de 2020. Las medidas monetarias impactan en la economía real 18 meses después que comienzan a aplicarse.
Mientras, la Argentina está haciendo un severo ajuste, tiene elecciones en 2019 y para 2020 tendría que venir lo mejor. No obstante, esta suba de tasas en Estados Unidos, en medio de un duro ajuste, repercute negativamente. Los inversores están ausentes de los mercados emergentes en esta coyuntura; en el último año hubo más salida que entrada de fondos. Tal vez, a mediados de 2019 este escenario comience a revertirse para el mundo emergente.
Llegan los dólares del FMI
La semana pasada, el dólar tuvo un recorrido lateral, cotizando en torno de $36,50 el mayorista. Parece que el Gobierno redoblaría la apuesta para que baje a la base en $34,60. Hubo muchos negocios de dólar futuro, con vencimiento por más de 1000 millones de dólares.
El 26 de octubre se aprueba el acuerdo del FMI y enseguida llega el desembolso de 6700 millones de dólares. Ante ello, no parece una buena idea comprar dólares frente al actual nivel de tasas de interés.
Un mal momento del campo
La situación actual del agro es muy complicada y se resume así:
- La cosecha de trigo sufrirá recortes por sequia, granizo e insectos. Se esperaban 22 millones de toneladas y probablemente se llegue a 18 millones.
- El maíz de primera no se está sembrando en muchas zonas y hay devolución de bolsas de semilla. Muchos agricultores pasarían a sembrar soja o maíz tardío. No hay súper cosecha de maíz, justo cuando los stocks están cayendo en el mundo. Por si esto fuera poco, la retención le quita una gran rentabilidad a este producto.
- La soja podría incrementar el área a sembrar por los problemas con el maíz. La gran dificultad es que Estados Unidos viene con una cosecha récord; si no hay sequía en Brasil, habrá oferta abundante, frente a lo cual hay que asegurar precios.
- No habrá cosecha récord y el oxígeno de dólares que el Gobierno espera en enero por el trigo será muy escaso. En los mercados de futuros hay vendidos 7 millones de toneladas y muchos agricultores van a tratar de retener el trigo para venderlo en marzo o más adelante, ya que los pases son muy atractivos.
- Si el Gobierno le sigue sacando dinero a la exportación y a los sectores productivos, se quedará sin votos. Aquí no hay un problema de menor rentabilidad; si siguen aplicando impuestos no habrá rentabilidad.
- Para la ganadería, el único camino será la exportación. Los animales chicos son abundantes y los grandes escasos. El mejor negocio será apuntar a novillos pesados, ya que el mercado interno está complicado por la caída en el poder adquisitivo del salario. El feedlot está en problemas, salvo que se haga su propio alimento, tenga escala y llegue con el producto a la góndola.
Fuente: Salvador Di Stefano
