El nuevo plan monetario: una convertibilidad móvil

El esquema establecido apunta a salir de la crisis con mayores exportaciones

03/10/2018 | 2:00

El nuevo plan monetario opera como una convertibilidad con bandas. Asegura que el tipo de cambio no se saldrá de las bandas, invita a invertir en pesos, apunta a salir de la crisis exportando, pero generará un ajuste feroz en el mercado de consumo.

 

La nueva Convertibilidad

El Banco Central instauró un esquema monetario muy parecido a la Convertibilidad:

– La autoridad monetaria fijo una banda de flotación para el dólar entre $34,00 y $44,00. Mientras opere entre esos extremos,  la base monetaria se mantendrá congelada.

– Cuando el dólar llegue a $ 44,00, la autoridad monetaria venderá dólares y absorberá pesos.

– Cuando el dólar llegue al piso de la base, podrá adquirir dólares y expandir la base.

Cuando teníamos el 1 a 1, el Estado compraba y vendía dólares a dicho valor, expandiendo o contrayendo la base, según fuera operación de compra o venta de divisas. En esta oportunidad se eligió una banda de precios, que retrotrae a un nivel de competitividad similar al año 2009 en el piso de la base, y al año 2005 en el techo.

El Banco Central busca un tipo de cambio que sea competitivo y determinó que las bandas se ajusten de precio para no perder esa condición con el paso del tiempo y la erosión de la inflación. Por ahora, las bandas de flotación se ajustarán a un ritmo del 3% mensual hasta diciembre, con lo cual podrían terminar el año entre $37,00 y $48,00.

La gran diferencia con la Convertibilidad de los 90 es que en esta oportunidad el resultado fiscal primario sería 0; no hay posibilidad de déficit en este rubro, aunque los primeros años habrá déficit fiscal, ya que se refinanciarán los intereses de la deuda, que sumarían unos 11.000 millones de dólares anuales.

El Banco Central cuenta con herramientas adicionales para que el tipo de cambio no llegue al techo de la banda. En los últimos días intervino en el mercado monetario elevando los encajes bancarios 3% y colocando Leliq a tasas del 70% anual. Estas letras solo operan entre bancos, pero tienen efectos sobre el resto del mercado. Por otro lado, acaba de conseguir un swap de 8000 millones de dólares de China para acrecentar las alicaídas reservas, que se ubican en 49.003 millones de dólares.

El mix de congelar la base monetaria, subir encajes y colocar letras en los bancos dio como resultado una iliquidez de tal magnitud que el tipo de cambio comenzó el camino de regreso a la zona de piso de la banda.

La consecuencia no deseada de esta política es que los actores económicos se quedan sin crédito, y los que obtienen una porción de financiamiento pagan tasas siderales, que hace inviable cualquier tipo de negocio. Esto implica que la economía ingresa en un escenario de contracción, donde muchas empresas inevitablemente caerán en convocatorias de acreedores y crecerán las suspensiones y despidos.

 

Perspectivas

La nueva Convertibilidad móvil no dará resultados inmediatos en materia de precios y actividad económica. Los precios bajarán a mediano plazo, cuando las tarifas hayan realizado buena parte del ajuste proyectado y el mercado esté convencido de que el déficit cero es una realidad. Recién para el segundo trimestre de 2019 las tasas de inflación mostraran una importante baja, en el mismo momento que se proyecta una mejora en la actividad.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado, que realizan analistas a nivel nacional, da cuenta que para el año 2018 la inflación culminaría en el 44,8% anual y auguran una baja al 27% anual para el año 2019. El camino a las tasas de inflación de países normales será muy, pero muy lento.

El tipo de cambio culminaría 2018 en 43,00 pesos, mientras que para fines de 2019 se proyecta en torno de 50,4 pesos.

En 2019 no habría un gran ingreso de capitales ligados a la inversión directa y financiera. Las elecciones generan un “cosquilleo” entre los argentinos que llevan invariablemente a dolarizar sus carteras.

La balanza comercial y de servicios pasará de negativa a positiva, pero será difícil que pueda compensar los dólares del atesoramiento colectivo preelectoral.

La Argentina tendrá que convivir con tipo de cambio y tasas elevadas, recesión en los grandes centros urbanos y baja del consumo público y privado.

La inversión se mantendrá ausente en el año 2019, y el único dinamizador de la economía sería la exportación. El problema es que la exportación solo representa el 12% del PBI; es una locomotora con pocos caballos de fuerza para tirar al PBI nacional.

El interior del país, más ligado a las exportaciones, y en la medida que las cosechas alcancen rindes de tendencia, tendrá una mejora importante en su economía. Luego de la cosecha gruesa, en el segundo trimestre del año 2019, comenzará el sendero del crecimiento. Esto no significa que el PBI crezca en todo ese año, sino que quedarán sentadas las bases para crecer en 2020, con las elecciones a presidente superadas y una nueva ilusión colectiva.

Las expectativas positivas están puestas en los precios de las materias primas. La suba del petróleo está arrastrando a las materias primas agrícolas. El mundo financiero está volcando dinero a los productos primarios como resguardo de valor y diversificación, frente a una suba de los activos financieros. Una vez más, las exportaciones y las materias primas agrícolas podrían ayudar al país a salir de la crisis. El Estado, para asegurar que la alegría es finita, ha establecido retenciones, y no habría que descartar que en algún momento las ajuste.

 

Conclusiones

 

– Estamos ante un plan que solo es viable para emprendedores con capital propio, con escala y alto profesionalismo.

– En esta primera etapa, con el tipo de cambio alto, ingresaría poca mercadería extranjera y no desembarcarán empresas nuevas a nuestro país; por ahora el mundo desconfía de la Argentina.

– No llegaran dólares masivamente por mucho tiempo, con lo cual tendremos tipo de cambio alto para rato, lo que es bueno para las economías regionales.

– La estructura productiva argentina está orientada al consumo. La reconversión de una economía que solo miraba para adentro, para pasar a una economía exportadora, dejará muchos heridos en el camino. Muchas empresas serán inviables por su posicionamiento de mercado o por falta de gestión o de capital de trabajo; esto generará una tasa de desempleo más elevada.

– Será interesante ver como la población atraviesa los próximos 180 días de recesión y qué preferencias de voto mantiene a la salida de la crisis en el segundo trimestre de 2019 y a pocos días del 11 de agosto, cuando se vota a Presidente en las primarias abiertas.

– La Argentina tiene un gran desafío por delante: se votará saliendo de un duro ajuste económico, con poco para distribuir y mucho por trabajar. La clase política, oficialismo y oposición, estará ante una prueba de fuego.

 

 

Fuente: Salvador Di Stefano