El tipo de cambio pierde competitividad frente a la inflación

Desde agosto de 2018 solo subió 18,2 por ciento

19/06/2019 | 2:00

El Gobierno apuesta a mantener al dólar tranquilo hasta las elecciones para bajar la inflación y mejorar el poder adquisitivo de la población. No obstante, esa decisión provoca un retraso de la divisa, que en algún momento deberá compensarse. La micro urbana sigue complicada, mientras que la producción agropecuaria está siendo beneficiada por un aumento de precios.

 

Dólar planchado

En agosto de 2018 el dólar terminó el mes en 37,13 pesos; si lo siguen congelando en 43,87 pesos hasta agosto de 2029 habrá subido el 18,2% anual. A su vez, si en septiembre de 2019 el dólar sigue en el valor actual, habrá aumentado 7,3% anual porque el precio de septiembre de 2018 fue de 40,90 pesos.

Es decir, el Gobierno está buscando planchar el dólar para bajar la inflación al 2% mensual y reducir la tasa de interés al 40% anual para llegar tranquilo a las elecciones.

De continuar con esta conducta, el tipo de cambio perderá competitividad con el paso del tiempo. Así como  hace dos meses era conveniente vender dólares para comprar bienes, dentro de unos meses pasará lo contrario: el dólar comenzará a estar barato porque la inflación habrá crecido más que el tipo de cambio.

Mientras tanto, los depósitos bancarios siguen creciendo sin problemas. Los plazos fijos en pesos aumentan a una tasa del 56,2% anual en junio. Los plazos fijos en dólares crecen al 8,8% anual. No obstante, también hay un corrimiento de depósitos a plazo fijo en dólares a cajas de ahorro.

En los últimos días, la tasa de Leliq bajó al 66% anual, y la tasa para plazo fijo por más de un millón de pesos se ubica en el 51% anual. Si el Gobierno sigue reduciendo la tasa de Leliq, los depósitos a plazo fijo comenzarán a mostrar menor rendimiento.

La contracara de los depósitos -los préstamos- siguen cayendo en pesos y dólares por un mercado muy recesivo y alta tasa de interés.

 

Commodities entonados

No hay dudas que los mercados agrícolas están pasando un muy buen momento, con precios del maíz de la próxima cosecha a 160U$S/t y de soja a 245, que proyectan buenas utilidades (ver gráficos). Con esos precios, los márgenes teóricos invitan a  hacer más maíz que soja.

Los granos están inmersos en un mercado climático que le pone un piso a las cotizaciones. Mientras, la soja abunda en el mercado internacional y el maíz difícilmente pueda convalidar valores muy elevados si el petróleo no sube y arrastra al etanol. Sin embargo, a corto plazo, la locura del clima empuja los precios para arriba y hay que aprovecharlos.

Simultáneamente, están mejorando las perspectivas para la hacienda: los chinos se están llevando todas las vacas que hay en oferta y empiezan a demandar cortes populares de novillo.

En las últimas semanas hay mucha liquidación de vientres y se están exportando volúmenes importantes de carne. El precio al mostrador puede subir demasiado y esto puede complicar los índices de inflación, algo que el Gobierno todavía no está teniendo en cuenta.

 

Fuente: Salvador Di Stefano.