Finalmente, se viene el ajuste de la economía
El Gobierno dio un giro copernicano: enterró el gradualismo y ensaya un durísimo apretón fiscal y monetario
17/07/2018 | 6:00
El Gobierno está mostrando un cambio brutal en la forma de manejar la economía. El Banco Central va camino a un gran saneamiento; lo capitalizarán y buscarán limpiar su pasivo de Lebac. Quedará un organismo con pocos pasivos financieros y verdaderamente independiente.
Mientras tanto, su principal función será mantener el dólar con poca volatilidad, entre $27 y $28. Para ello subieron fuertemente los encajes y sacaron de la calle unos 125.000 millones de pesos. Si no hubieran tomado esa medida, el dólar hoy estaría por encima de $30.
Con la suba de encajes, el Banco Central busca tener menos dinero en la calle y moderar el crecimiento del crédito al sector privado, con una tasa sumamente cara. En buen romance: lleva a la economía a una dura recesión.
La tasa de política monetaria está en el 40% anual. La de Lebac, arriba del 50% anual. El Gobierno es exitoso conteniendo el tipo de cambio, pero deja tierra arrasada en la economía real.
Reducción del déficit fiscal
El Tesoro va a una reducción muy fuerte del déficit fiscal. Hace meses que los ingresos de Estado suben más que los gastos y comienza a observarse una marcada corrección en el resultado fiscal. El gasto está bajando fuertemente por menos obras públicas y se siguen tomando medidas para achicar al Estado a la mínima expresión.
Las metas fijadas con el FMI son cumplibles y los desembolsos de fondos llegarán; lo que no podrán evitar es una menor actividad económica.
La suba del tipo de cambio es necesaria para licuar el gasto público que está en pesos. Esto traerá como correlato una pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores del Estado y mayor conflictividad social. Con el tipo de cambio alto se reducen los viajes al exterior y con créditos hipotecarios caros cae la venta de automotores.
Aumento de tarifas
La suba de tarifas reducirá el poder adquisitivo de los asalariados e invitará a un mayor consumo de las segundas marcas, que ya rondan el 20% del consumo masivo. En ciudades como Rosario dicho porcentaje trepa al 30% según la consultora Kantar Worldpanel.
La inflación para 2018 superará el 30% anual. Esto obligará al Banco Central a mantener una tasa de política monetaria muy alta.
La suba de tarifas y las paritarias, que llegarán pronto, provocarán un aumento importante de precios en los próximos seis meses.
Qué falta
– Falta inversión. Con las actuales tasas en pesos nadie está dispuesto a invertir. Por otro lado, una rigurosa legislación laboral y una alta presión tributaria no son buenas amigas de la inversión. Sin un plan de desgravación tributaria y de flexibilización laboral será imposible que los indicadores de desempleo y pobreza mejoren en los próximos meses.
La falta de inversión implica menos oferta. La economía argentina se caracteriza por una baja oferta de productos y pocas empresas por rubro. No hay competencia y cuando aparece un nuevo jugador opera en el sector informal.
-No hay una política impositiva diferenciada para nuevos emprendedores, que tengan que pagar menos tributos hasta que ganen más escala. Tampoco, para las empresas que ya estén instaladas en el mercado y realicen nuevas inversiones.
-El riesgo país es muy elevado. Los bonos argentinos a 10 años rinden el 9% anual, mientras que el Bono de la Tesorería americano a 10 años rinde el 2,85% anual. Por eso, el riesgo país alcanzó los 615 puntos. La media del riesgo país del mundo emergente se ubica en 380 puntos. Por un lado, no generamos confianza y, por otro, por no hacer nada se puede ganar 9,0% anual en dólares; en ese escenario es imposible invertir.
-No hay buenos precios internacionales de los productos que exportamos. Las cotizaciones de la soja y del maíz siguen bajando en Chicago. Si bien por el momento la Argentina vivió una situación muy particular, y producto de la sequía la soja y el maíz cotizan por encima de las paridades de Chicago, sembrar con estos precios genera pérdidas en muchas zonas de la geografía argentina.
El país se salvaría con una buena cosecha; eso implica una gran cantidad y buenos precios. Por ahora no se ve la segunda parte de la ecuación y la primera se dará si el clima acompaña.
Fuente: Salvador Di Stefano
