La incertidumbre política aleja las inversiones en la Argentina

Además, se estima que los argentinos tienen 377.000 millones de dólares fuera del país

01/04/2019 | 6:00

La inflación en el mes de marzo sería del 4% anual y completaría el 10% para el primer trimestre. Se están utilizando todas las herramientas monetarias para detenerla, pero el resultado no se ve en lo inmediato. La circulación monetaria está congelada y representa solo el 6% del PBI; no hay registros de niveles tan bajos de dinero en la calle.

Mientras, la tasa de interés de política monetaria supera el 65% anual y está representada por las Leliq. Sin embargo, la tasa de plazo fijo no pasa del 45% anual y determina que los inversores no estén conformes con ella y compren dólares.

 

Crédito e inversión en retirada

El crédito cayó a niveles inimaginables: representa solo el 14,8% del PBI y hace 6 meses que no crece en términos reales.

Las carpetas de las empresas no logran mejorar su clasificación con activos que no ajustan por inflación, frente a una tasa de aumento de precios del 50% anual y una devaluación del 100% anual.

Todo lo monetario se hizo de acuerdo con el manual de procedimiento, pero la suba de tarifas públicas y de combustibles, y la mayor presión tributaria, llevan a una inflación desbordante.

Por otro lado, la falta de inversión en la economía alarma. El PBI cayó el 2,5% anual en 2018 y las inversiones se desplomaron el 5,8% anual. El consumo privado se redujo el 2,4% y el consumo público, el 3,3% anual.

Lo mejor pasó por las exportaciones, que tuvieron un comportamiento neutro, mientras las importaciones cayeron 5,1%. En conclusión: el país no muestra una mejora en el rubro inversiones y el consumo, lejos de acompañar, hace retroceder. En los tres años de gobierno el PBI cayó 1,8% en 2016, creció 2,4% en 2017 y cayó 2,5% en 2018.

 

Los capitales emigran

La pregunta obligada es: ¿qué está sucediendo con los actores de la economía? La respuesta es muy simple: los capitales privados abandonaron el país y los activos de los argentinos en el exterior fugaron por un monto total de 105.488 millones de dólares. Es dinero de privados que optó por emigrar de la Argentina y radicarse en otros países. El stock total de activos fuera del país suma 377.254 millones de dólares y representa el 98% del PBI.

Paralelamente a esta salida de fondos, el gobierno de Mauricio Macri llevó adelante gestiones para volver al mercado internacional de crédito saldando cuentas viejas, pero también tomando deudas nuevas. La deuda externa argentina, incluyendo sector público y privado, creció 110.509 millones de dólares entre 2015 y 2018. El stock total de deuda pública y privada asciende a 277.921 millones de dólares, 72% del PBI.

El dinero que se fue de la Argentina dejó al país con menos inversión, ahorro y empleo. Además, la deuda que se tomó hipoteca a las generaciones actuales y futuras, y habrá que hacer un gran esfuerzo para honrarla.

Entonces, la Argentina no tiene un grave problema económico, sino que atraviesa una severa crisis de confianza: no hay forma de crecer económicamente si los propios argentinos emigran con su dinero al exterior.

Después de 12 años de gobierno kirchnerista, en el que se terminó la gestión con cepo al dólar y restricciones severas para sacar el dinero del país, la nueva administración otorgó libertades en el movimiento de capitales que le permitieron salir a todo el que lo deseara. Durante la actual gestión se hizo un exitoso blanqueo de capitales, que permitió que se declarasen activos por 116,8 millones de dólares, pero este dinero no ingresó sino que quedo mayoritariamente fuera del país.

 

Conclusiones

El gobierno de Mauricio Macri no recibió las inversiones necesarias para que la economía crezca. Entre 2015 y 2018 el PBI cayó 2% y la inversión estuvo ausente. Los privados fugaron más de 100.000 millones de dólares al exterior y la deuda creció en más de 100.000 millones, para honrar compromisos impagos del anterior gobierno, financiar el déficit fiscal e iniciar un plan de obra pública. Todo esto no contagió al sector privado y el resultado es un país cuyos indicadores macro son similares a los de 2015.

El Banco Central pudo recuperar reservas reales, pero de ningún modo pudo contener la suba de precios en la economía, que aumentaron no por un mal manejo monetario, sino porque la “lluvia” de inversiones nunca llegó.

Sin inversión es imposible tener una inflación baja y un tipo de cambio estable. El Gobierno no solo no logró seducir a los inversores del exterior, sino que los operadores locales sacaron sus dólares de la Argentina. Existe una gran crisis de confianza y la proximidad de las elecciones con competidores y planes opuestos exacerba la volatilidad del dólar en el mercado.

El tipo de cambio no debería subir porque se está frente al ingreso de dólares de la cosecha y la llegada de fondos frescos del FMI; sin embargo, si los argentinos siguen fugando capitales, la suba del dólar está asegurada.

 

Fuente: Salvador Di Stefano