La macroeconomía con mejores indicadores, pero amenazada por factores externos

La guerra comercial entre China y Estados Unidos reduce el precio de los commodities y las expectativas de crecimiento mundial

29/05/2019 | 2:00

En el plano interno, el segundo trimestre de 2019 apunta a terminar mejor de lo que empezó  en datos económicos, sobre todo con un mayor control sobre la evolución del tipo de cambio y un consecuente freno a la aceleración inflacionaria, aunque todavía con variaciones mensuales de precios con un piso muy elevado.

En cambio, el escenario externo ha hecho un recorrido inverso, de la mano de una intensificación de la pugna económica y comercial entre Estados Unidos y China, con derivación negativa sobre las expectativas de crecimiento mundial y sobre el precio de los commodities, junto con presiones devaluatorias sobre monedas de emergentes. Este mix de variables, leído en clave electoral, no permite computar ningún golpe de nocaut para los rounds transcurridos, con tarjetas que acumulan puntos según la visión de cada jurado y trasladan  la fase definitoria de la contienda al tercer trimestre.

 

Inflación en lenta baja

La aceleración inflacionaria de los primeros meses de 2019, que trazó un pico con el 4,7% de marzo pasado, operó como un lastre sobre la capacidad de recuperación del nivel de actividad, con indicadores de consumo todavía débiles. Los datos de producción y ventas de abril y mayo difícilmente puedan ser festejados por el Gobierno.

Sin embargo, en el plano financiero, el todavía precario freno en la escalada del precio del dólar podría provocar un alivio en términos de expectativas de inflación de corto plazo, aunque supeditado a un impasse en la puja Estados Unidos-China, que ha comenzado a alterar las paridades de monedas emergentes, particularmente al real brasileño.

Un alivio cercano en las tensiones globales es clave (aunque no tan fácil de lograr) para permitir que la transitoria estabilización cambiaria pueda extenderse sin necesidad de un nuevo ciclo alcista de la tasa de interés, dados los efectos colaterales de este instrumento.

En este día a día sujeto a permanente revisión, al menos la tasa mensual de inflación se desacelera. Luego del 4,7% de marzo, abril registró una variación del IPC de 3,4%, mayo apunta a un número cercano a 3,0% y junio es un mes de presiones inflacionarias contenidas.

Los peldaños descendentes del IPC mensual responden a la última metamorfosis del “híbrido” que arrancó en octubre pasado, inicialmente basado en el control de la base monetaria. Ahora pasó a ser un esquema cambiario de “flotación sucia”, respaldado por una tasa real de interés positiva en 14 puntos anuales respecto de la inflación núcleo.

Con reservas netas cercanas a los 20.000 millones de dólares, y con margen para operar en futuros, el Banco Central encontró una fórmula para manejar la transición, pero esto funciona siempre que las noticias políticas no dinamiten expectativas.

 

Elecciones a la vista

Mientras tanto, ¿cómo leer los resultados de las elecciones provinciales? Hasta aquí, y en especial Córdoba, aportan a la gobernabilidad. Sin embargo, para que ésta se fortalezca, la llamada “tercera fuerza”, Alternativa Federal, debería cobrar forma definitiva. Necesita, entre otras cosas, candidatos competitivos en la provincia de Buenos Aires (la madre de todas las batallas). Ese vacío explica la cautela de sus principales dirigentes.

Además, en cada jurisdicción, la mayoría de los candidatos a gobernador del peronismo han tejido un “pacto de no agresión” con las fuerzas leales a la expresidenta, diluyendo diferencias. El tema es que el cronograma electoral en las provincias finaliza el 16 de junio, sobre el cierre de las listas. Hay que subrayar que ya el 11 de agosto, con las PASO, habrá bastante información para bosquejar el escenario poselectoral.

 

Cosecha de granos y tipo de cambio

La toma de decisiones asociadas al destino de la cosecha agrícola récord de este año también encierra dilemas. No se trata solo del riesgo de una profundización del conflicto entre Estados Unidos y China, que ya le ha costado al país 3000 millones de dólares por la merma del precio de la soja y derivados. También importa lo que ocurrirá después del 10 de diciembre.

En 2015, las decisiones de los agricultores no fueron complicadas, porque  cualquiera de los candidatos de entonces haría una devaluación. El silobolsa fue la apuesta ganadora.

En cambio, en 2019 hay un riesgo importante: ¿qué pasa si desde diciembre el mercado cambiario vuelve a desdoblarse, como en la época del cepo, de 2011 a 2015? En aquella etapa, la brecha cambiaria fue, en promedio, del orden del 50%, pero una repetición de esa política podría ampliarla significativamente. En ese caso, los activos del silobolsa, que seguirían al dólar comercial, se estarían licuando en términos de dólar billete. ¿Retener granos será, esta vez, una apuesta segura? El temor a un desdoblamiento cambiario conduciría a la paradoja de mayor, y no menor, oferta de granos en el mercado.

Los próximos “rounds” de la pelea habrán de inclinar la balanza. El defensor del título (el oficialismo) no ha llegado en la mejor forma y el desafiante está convenciendo a una parte del jurado esquivando golpes. Pero tendrá que arriesgar más. Se verá si conecta un par de golpes o si, por intentarlo, deja sus flancos expuestos al contraataque.

 

Fuente: Ieral