La macroeconomía juega en contra de los números del campo
Tasas altas y dólar planchado no favorecen a la cadena agrícola
07/01/2019 | 3:32El Gobierno trabaja para un escenario de tasas altas y dólar bajo. Esto no favorece a la cadena de producción agrícola. El escenario es de inflación elevada y altos impuestos. Frente a ello, hay que capacitarse y reinventarse.
Dólar
El dólar sigue cerca de la banda inferior de no intervención fijada por el BCRA. Es muy probable que la perfore; la pregunta es ¿qué sucedería si ello ocurre? El BCRA compraría 50 millones de dólares por día hasta una suma que no exceda el 2% de la meta de base monetaria. La base monetaria se ubicaría en torno de los 1.300.000 millones de pesos; eso implica que el BCRA puede adquirir dólares y no emitir hasta la suma de $26.000 millones que, a un tipo de cambio de $37,00, determinaría que podría comprar un total de 703 millones de dólares, aproximadamente. Esto implica que podría intervenir solo durante 14 ruedas. Si pasa dicho plazo, es probable que seguiría comprando 50 millones por día y retiraría los pesos que compra vía Leliq.
Por otro lado, si el dólar cae por debajo de la zona de no intervención no habría límite de compras para individuos y empresas.
Es probable que, si el dólar perfora la banda inferior de la zona de no intervención, el BCRA proceda a bajar la tasa de interés de las Leliq. En diciembre, el BCRA permitió bajar del 60% la tasa de corto plazo, que se mide a través de la colocación de las Leliq. Desde esa fecha, nunca cotizaron debajo del 59% anual.
El BCRA está trabajando arduamente para bajar la tasa de inflación. La esperada para 2019 se ubicaría en el 28,7% anual, según varias consultoras. Para poder cumplir con este pronóstico, el peso no debería devaluarse más que dicho porcentaje durante 2019.
Según esas proyecciones, y en función que el dólar cerró el año en $37,80, para fin de 2019 debería tener como precio máximo esperado $48,64.
El BCRA ha tomado una política de tener un tipo de cambio bajo, de modo tal de no generar condiciones de una mayor inflación por el lado del dólar. Es una decisión política electoral que no ayuda a la producción.
La inflación se controla en la medida que hay mayores inversiones en la economía; esto debería dar lugar a una mayor productividad de los factores y empujaría una suba de la producción, caerían los costos unitarios y habría mayor oferta a un precio igual o inferior.
En la medida que no haya más inversión será imposible controlar la inflación. Sin inversión los aumentos de los insumos básicos de producción se trasladarán a los costos, y si no se aumenta la cantidad, la suba de precios está asegurada.
Hacia adelante, hace falta un tipo de cambio más competitivo y tasas más razonables para la producción. Si la inflación futura se estima en el 28,7% anual, la tasa no debería ser superior al 33,7% anual. Con 5% de tasa de interés positiva debería alcanzar para domar a la inflación.
Lo que viene para el campo
Si el dólar sigue planchado el escenario para el sector agrícola no luce muy favorable. Los precios de la soja y del maíz están virtualmente planchados desde hace tres años. Lo más preocupante es que en dicho período subió la relación stock/consumo, lo que implica que el precio es bajo porque hay retención de granos a escala mundial; si no la hubiera, la baja sería mayor.
A principios de enero se cosecharon 16,8 millones de toneladas de trigo; faltarían cosechar 2,2 millones de toneladas. Unos 10 millones de toneladas estarían vendidos y quedarían por vender 9 millones. El escenario es ajustado.
La producción de soja y maíz creció notablemente fuera de Estados Unidos. Las devaluaciones del peso y del real han generado que los costos de producción desciendan en la Argentina y en Brasil, en detrimento de Estados Unidos.
La estrategia de compra de los chinos, sumada a la holgura de oferta, determinó que los precios se mantengan calmos.
El peso de Estados Unidos en la comercialización de granos de ha reducido. Si a esto se le suma el escenario de guerra comercial con China, más los altos stocks, la rentabilidad en la agricultura habrà que buscarla con mayor producción, mayor eficiencia o un golpe de suerte en la devaluación de nuestra moneda. El Estado deficitario ahoga con impuestos al sector. Bajo estos parámetros, se puede decir que en la Argentina la cadena de agrícola, desde el productor hasta el exportador, muestra márgenes de rentabilidad exiguos o negativos. La recomendación es trabajar sobre los costos de producción y aprovechar eventuales repuntes de los precios futuros de las materias primas para poder capturarlos.
Conclusiones
El BCRA está trabajando la posibilidad de llegar a las elecciones con un tipo de cambio bajo, algo que va en contra de los intereses de los productores y de los exportadores. Si se observa el tipo de cambio a pesos de diciembre de 2018, debajo de $40,00 se tendría un tipo de cambio bajo; entre 40,00 y $ 50,00 sería un tipo de cambio medio y arriba de $50,00 un tipo de cambio elevado, que fue el que hubo en el período 2003/2007, y que tantas satisfacciones le dio al sector exportador.
El Gobierno encuentra dificultades para bajar la tasa del 59% anual. Las tasas de plazo fijo para montos mayores al millón de pesos están en el 47,5% anual, y para más de 20 millones, en el 49,31% anual. Con estas tasas pasivas, las activas están en niveles tan elevados que no permiten financiarse en el mercado de crédito. Todos los caminos conducen a las Sociedades de Garantía Recíproca para buscar financiamiento a tasas razonables.
El sector agropecuario, con precios lateralizando, un dólar planchado, tasas elevadas y altos impuestos, está en un severo problema en la campaña en curso. Los inconvenientes se acrecientan en mayor medida para los que están lejos de puertos.
El plan económico invita a reinventarse para producir con escala, trabajar en el agregado de valor, comercializar a través de los mercados de futuro, ser más eficiente y competitivo. En resumen; hay trabajar en la capacitación para mejorar rentabilidad.
Los problemas existen, el escenario de confort desapareció, las soluciones están, el camino es difícil pero no imposible; la capacitación y las ganas de reinventarse son la salida.
Fuente: Salvador Di Stefano. Agroeducación.
