La relación entre la deuda y el Producto Bruto es cada vez más elevada

Mientras, el consumo se ajusta y las exportaciones se estancan

12/10/2018 | 6:00

La recaudación tributaria nacional se repite en torno de los 295.000 millones de pesos desde hace cinco meses. Sin embargo, en dólares tiene una baja significativa y el Estado debe hacer ingentes esfuerzos para no caer en déficit fiscal.

El FMI prometió un desembolso de 6700 millones de dólares en 2018 y el swap chino aportaría unos 9000 millones adicionales a las reservas. Sin embargo, son dólares para la vitrina; es dinero prestado, no genuino.

La Argentina necesita que lleguen dólares genuinos. Para ello definió una banda de precios de la divisa con techo en $44,00 y un piso en $34,00. El Banco Central necesita que el dólar baje al piso de la banda para comprar, incrementar las reservas, monetizar la economía y bajar la tasa de interés.

El Banco Central presiona al mercado para que le vendan dólares con una tasa superior al 70% anual en letras que les vende a los bancos. La tasa de Lebac se ubica en el 62% anual. Los plazos fijos en los bancos ofrecen entre el 45% y 50% anual.

Recesión larga
El mix de tasas altas, no emisión monetaria y déficit cero lleva a una recesión de dimensiones pocas veces vista. Una economía que pierde crédito no puede sostener el nivel de ventas en el mercado; por ende, se hará difícil que la recaudación tributaria crezca, que los empresarios ganen dinero y que haya más empleo.

La devaluación del dólar debería impulsar las exportaciones y el Estado podría cobrar las retenciones que le puso a todo el sector exportador. Sin embargo, se han olvidado de un detalle: la cosecha de trigo llega en diciembre, la de maíz entre marzo y julio, la de soja desde abril en adelante. Para peor, la cosecha de trigo representa pocos dólares: menos de 4000 millones, y el clima le juega una mala pasada. Es inconveniente la costumbre del Gobierno de hablar de producción récord ante de que efectivamente se coseche.

En las próximas semanas, el mercado ingresará en un cono de sombras en el que muchos comercios y empresas tomarán medidas para sobrevivir, lo que implica “primero financio los gastos de estructura, luego pago a los proveedores, y si puedo, pago los impuestos; de lo contrario veré si en el futuro me salva una moratoria”.

Futuro promisorio
La Argentina tiene un futuro increíble: en apenas cuatro años, cuando Vaca Muerte funcione a pleno, las exportaciones de petróleo y gas serán el equivalente a todas las exportaciones del sector agrícola de la Argentina. El país solo debe sortear algunos años de ajuste; luego el problema será qué hacer con los dólares que lleguen al país.

No se puede sortear la transición con facilidad por falta de confianza en la actual administración. Gobernar es explicar y este presidente inyecta mucho optimismo, pero explica muy poco de cómo llegará a la meta.

Conclusiones
Estamos en un contexto en el que el consumo privado baja por falta de financiamiento y pérdida de poder adquisitivo. El consumo público se ajusta para poder llegar con chances a la meta de déficit cero. Las exportaciones no aumentan porque no hay granos para vender. La inversión no dirá presente con las actuales tasas de interés de mercado.

Si la clase política no hace foco para sortear estos problemas, los ajustes futuros serán más duros que los actuales, ya que el PBI está cayendo, la deuda pública aumentando y la relación deuda/PBI es cada vez más elevada. La tasa de riesgo país no baja y entramos en círculo vicioso que nos hunde en el estancamiento. Los políticos deberían deponer sus diferencias y hacer foco en superar la crisis.

Fuente. Salvador Di Stefano