La soja perforó la barrera psicológica de los 300 dólares por tonelada

Los anuncios del presidente Trump afectaron negativamente el mercado de Chicago

06/05/2019 | 2:29

Los anuncios del presidente Donald Trump, de aumentar los aranceles de importación de productos chinos, tuvieron impacto fuerte en el mercado de soja. En un momento de la rueda de Chicago, las cotizaciones cayeron 5U$S/t, a 299, 60U$S/t por temor a que el país asiático interrumpa definitivamente las negociaciones y las compras de la oleaginosa en el país del norte. Luego las cotizaciones repuntaron, pero muy levemente, hasta 300,30U$S/t.

Este derrumbe se suma al que se venía sufriendo la oleaginosa en los últimos meses, que enumera Juan Pablo Galleano, de Puertos SRL, en un reciente informe para Agroeducación.

 

Muchos factores bajistas

“Desde mediados del año pasado los mercados de soja y maíz no dejan de recibir impulsos bajistas, que en el último mes se hicieron más fuertes, en especial para la oleaginosa”, recuerda el analista.

Se pueden citar la ya prolongada “guerra comercial”, los abundantes stocks, la muy buena cosecha argentina y la fiebre porcina en China. En los últimos días se agregó el condimento del clima, que retrasa la siembra de maíz en Estados Unidos, lo que podría traer como consecuencia un corrimiento de área sembrada hacia la soja. “Todos estos datos contribuyen a deducir que la oferta será cada vez más abundante, ante una demanda constante o en declive”, agrega.

Si además se considera la realidad del mercado argentino, muy presionado por la logística de campaña, se ve que los precios retrocedieron a niveles que hace unos meses resultaban impensados (207U$S/t), a la vez que transforman en rojos los números de cualquier planilla de cálculo con rindes promedio.

El maíz también cayó en Chicago, pero, con su volatilidad local tradicional, propia de un mercado netamente exportador, y librado a los vaivenes de la logística de buques, todavía parece tener por delante unos días más de “competencia” con la soja por los tiempos de cosecha, generando sostenimiento del precio. Sin embargo, el camino que le espera es inexorablemente a mayores bajas, una vez que se produzca el empalme con el maíz de segunda y con la recolección en Brasil.

“En ambos productos el tipo de cambio viene a maquillar una realidad que, en moneda constante, resulta preocupante”, analiza Galleano.

 

Solo queda esperar

Algunas estimaciones aseguran que al menos el 50% de la producción de soja debería ser vendida entre los meses de abril y mayo, para lograr que los productores se “pongan al día” con las cuentas.

Pasados los meses de cosecha, es de esperar que venga el tiempo en que la oferta se retraiga y el “efecto retención” empiece a jugar un papel más importante en los mercados.

Probablemente, una pregunta que se deben estar haciendo aquellos que no le pusieron precio a sus granos podría ser: ¿A dónde estaba mirando cuando la soja valía 280U$S/t para la posición mayo 2019, y el maíz a 175U$S/t para abril 2019?

Ese es “el poder de los mercados, que a veces da oportunidades, otras veces revancha, como cuando aún, con todos los pormenores descriptos, se podía obtener al menos 250U$S/t por la soja noviembre, hace apenas un mes y días. Pero en otras ocasiones castiga a quienes no supieron cerrar sus cuentas”, diferencia Juan Pablo.

Entonces, ahora no queda otra que esperar al momento de menor oferta y que la demanda se deba esforzar para obtener el producto a valores más altos. Pero así como fueron impredecibles los sucesos bajistas de la soja, también lo es el tiempo que llevará su recuperación. Las realidades económicas y financieras de cada actor de la cadena de producción y comercialización marcarán el ritmo.

“Al maíz le queda una chance antes de caer. No sería bueno dejarla pasar”, recomienda finalmente Galleano.