La venta de insumos agrícolas, complicada por la volatilidad cambiaria y las retenciones
Las operaciones se pactan mayoritariamente al contado o en dólares
12/09/2018 | 6:00La compraventa de insumos agrícolas estuvo virtualmente paralizada la semana pasada, a partir de una combinación de dólar fluctuante y pizarras con pocas cotizaciones de los granos. Con el correr de las horas la situación fue mejorando, pero sin llegar todavía a la normalidad.
Por ambas causas, “en el mercado sólo se vendían semillas y agroquímicos en dólares; temporariamente no se aceptaban tarjetas agropecuarias ni cheques posdatados”, afirma Enrique Bayá Casal, titular de la agronomía homónima.
“Se pactaban operaciones en dólares al valor del día y se liquidaban en el momento o con plazo y un interés del 0,6 por ciento mensual en dólares, pero siempre en esa moneda”, aclara.
A causa de la volatilidad en el valor del dólar, la mayoría de las terminales sacaron de circulación todos los planes promocionales de venta a principios de la semana. “Había muchos planes pesificados de las compañías para lubricar las ventas, que se han suspendido hasta que se asiente la polvareda cambiaria”, añade Enrique.
La cautela del lado vendedor fue acompañada por una actitud expectante de los compradores. “A pesar de que estamos en época para sembrar maíz de primera, los teléfonos se tomaron una pausa a partir del inicio del mes esperando a ver qué pasaba con la evolución de las variables económicas y cómo quedaban los márgenes de los cultivos con los nuevos impuestos a los granos”, condiciona el empresario.
Recalculando el área de maíz
En ese sentido, la aplicación de un impuesto sobre el valor del maíz al ser exportado puede “enfriar” un poco interés por la siembra del cultivo de primera. La moneda para comprar los insumos será distinta que la que se recibe al vender el cereal, ante lo cual los productores pensarán muy bien antes de inclinarse por un cultivo caro de implantar y que tienen muchos insumos dolarizados (fertilizante, semilla, herbicidas). En ese sentido, la soja, con la posibilidad de usar semilla propia y menor demanda de insumos, vuelve a ganar protagonismo, aunque sus retenciones también hayan aumentado.
Antes de conocerse los nuevos impuestos, los productores mostraban interés en la implantación de maíz. Muchos ya estaban midiendo la temperatura del suelo para ver si ya alcanzó el umbral adecuado para iniciar la siembra, luego de tantas heladas en el invierno de 2018.
En la actual campaña hay varias estrategias para alcanzar rentabilidad con el cultivo. Una de ellas de sembrar temprano, en septiembre, un híbrido de ciclo corto, para poder tener maíz en enero. Esa producción se puede destinar al tambo o venderla en momentos de escasez y alto precio. Una vez levantada esa cosecha, hay tamberos que volverán a sembrar maíz para silo o para ser vendido como cultivo de segunda, cosechado una vez que aparecen las heladas. Otra alternativa es la siembra temprana de híbrido de ciclo normal, que aproveche las lluvias que traería El Niño primaveral que se pronostica, con venta en marzo de 2019, con mejores precios de los que recibe el maíz tardío implantado a fines de 2018, que además exige gastos de secada.
