Las asignaturas pendientes de los partidos políticos

Tiempo de ajustes en las distintas propuestas electorales, de cara a octubre   

29/03/2019 | 6:00

«El radicalismo, un partido que nació en el siglo IXX, debe adaptarse a las demandas de la sociedad del siglo XXI, introduciendo modificaciones  en su estructura, en su régimen de funcionamiento y en su forma de relacionarse con la sociedad. A su vez, Cambiemos debe analizar las causas de la insatisfacción actual de una parte importante de la sociedad, que están capitalizando Unidad Ciudadana y Alternativa Federal».

Las anteriores apreciaciones corresponden a Diego Barovero, analista político y presidente de Instituto Nacional Yrigoyenista. Fueron vertidas en un reciente programa especial de Canal Rural.

 

 El radicalismo, en revisión

El radicalismo integró la alianza Cambiemos a partir de la convención de Gualeguaychú, aportando sustento, estructura nacional y votos, pero quedó limitado en las decisiones de gobierno. Hacia adelante debería proceder al revés: debatir un proyecto político integral, para luego establecer con quien compartirlo. “Primero el proyecto, luego la coalición y por último quienes pueden ser los candidatos”, proyecta Barovero, como resumen de esta reprogramación. En la alianza con Cambiemos  se hizo lo contrario: primero se produjo la coalición sin haber consensuado previamente un proyecto político.

La muerte de Alfonsin dejó al radicalismo sin liderazgo nacional del partido. «En la actualidad hay muchos integrantes del radicalismo en el Parlamento, en las provincias o en los municipios, , pero no hay un ámbito donde las ambiciones políticas individuales se pospongan en pos de un liderazgo colectivo”, observa Diego.

El radicalismo debe reconstruirse como fuerza política de centro democrático. Los discursos de derecha, como los del presidente Bolsonaro, caracterizados por nacionalismos autoritarios, con tendencia al totalitarismo y a la discriminación social, están lejos de los valores del radicalismo, según Barovero. a su juicio, estas ideologías son tan malas como la Madurización.

 

Peronismo

«Cristina Kirchner es una líder de un sector importante de la sociedad y ha representado al país durante ocho años como primera magistrada en un régimen democrático. Si tiene que render cuentas ante la Justicia, lo debería hacer. Y si es candidata en las elecciones de 2019, y la sociedad le da su apoyo con el voto, ese resultado será consecuencia de la no satisfacción de las expectativas creadas por Cambiemos en 2015.  Entonces, ante la demanda social y económica de alta complejidad, una parte de la ciudadanía entiende que vivi{ó mejor unos años atrás. Cambiemos debería analizar ese comportamiento y las tareas pendientes para modificarlo.

 

Cambiemos

Según Barovero, la insatisfacción actual de una parte de la sociedad con Cambiemos es responsabilidad principalmente del PRO. «El radicalismo no ha gobernado en los tres años de mandato de Mauricio Macri. Solo fue un sostén electoral y aportó cuadros de dirigentes dentro de una gestión con un sistema presidencialista, en el que Macri eligió los miembros del gabinete y estableció las políticas», rememora.

Hacia adelante, frente a las diferencias internas que está evidenciando Cambiemos, el radicalismo podría tomar más compromiso y asumir el rol de ser el ala progresista de la coalición, porque la derecha está representada por el presidente Macri. Podría presentar una plataforma programática con esa identidad política, y llegado el caso, disputar una primaria abierta eligiendo candidatos entre Martín Lousteau, Ricardo Alfonsin o gobernadores de provincias.