Las personas en las empresas, claves de los resultados

El líder debe considerar las necesidades de todo el personal y promover su capacitación y desarrollo

25/06/2017 | 10:49

No hay empresa sin personas, y es una característica de ellas el emprender. Generalmente, las empresas agropecuarias se caracterizan por gestionar muy bien o bastante bien los aspectos productivos y comerciales, o al menos, en estos elementos se pone el foco y el esmero en progresar. No siempre se tiene presente que es clave saber la razón de ser de la empresa, hacia dónde se dirige y quiénes son las personas que hacen eso posible. En las actividades agropecuarias observamos un importante margen de progreso trabajando en el eje humano: el de las personas y las relaciones.

Líderes en gestionar equipos
Los sistemas ganaderos y agrícolas son muy diversos en actividades y en escalas. Sin embargo, son comunes en todos ellos los cambios que se han producido por intensificación de actividades, por la introducción de nuevas tecnologías y por los cambios culturales y sociales que se han dado en las últimas décadas. Todas estas variables obligan a trabajar sobre las relaciones de las personas, además llevan a repensar y planificar su capacitación en las empresas.

A pesar de los cambios, sigue siendo necesario saber hacer las cosas, ya que de eso dependen los resultados. Cuando decimos “saber hacer”, ponemos sobre la mesa tener competencias. Nos referimos a las competencias técnicas, como saber recorrer, saber trabajar con la hacienda en los corrales, saber asistir un rodeo en parición, saber llevar planillas de pérdidas, etc. Pero también estamos hablando de las competencias genéricas o de las competencias “todo terreno”, como saber escuchar, saber trabajar en equipo, saber hablar con responsabilidad, saber considerar las opiniones de otros, etc. Estas competencias “todo terreno” son válidas para todos los órdenes de la vida.

Pensando en cómo transferir estas competencias, nos iniciamos en estos temas capacitando personal de a caballo con temas ganaderos del día a día, y al poco tiempo encontramos que el nudo gordiano no estaba ahí, sino en quienes estaban o están al frente, en los que toman las decisiones estratégicas de la empresa, en los dueños, en los administradores, en los encargados, en los mayordomos y gerentes. Hoy concluimos que es muy claro lo siguiente: cuando en la cabeza encontramos verdaderos líderes, que se hacen cargo del rol de gestionar con los equipos de trabajo o que saben trabajar con el único empleado que tienen en un campo, las empresas son más previsibles y, por tanto, más sostenibles.

Sin embargo no es para todos la bota de potro y es frecuente ver que se encara el tema como el “problema del personal”, es decir el problema del otro, sus pretensiones y demandas. De este modo, muestran una brecha importante desde el punto de vista de la comprensión de la situación, y también, de comunicación con las personas que trabajan en la misma empresa.

Nosotros preferimos presentar el tema como el gran desafío de gestionar los equipos de trabajo, que es un desafío personal del líder y, además, un desafío de la empresa. De esta manera podremos generar cambios que no sólo impactarán en esta, sino también en las personas que trabajan y viven en relación.

Los líderes deberán capacitarse, entrenarse para poder liderar y obtener resultados, para ser efectivos. Lo importante es aprender a relacionarse con el otro asumiendo que es importante el resultado, pero también las personas y los equipos. Se pueden obtener resultados de otras formas, pero si sabemos mantener equipos equilibrados desde las personas, los resultados tienen más posibilidad de ser repetibles.

Tenemos mucho para aprender, los cambios son dinámicos y debemos conocer más sobre el sistema de las personas de cada una de las empresas. Aprender a elegir con quienes trabajar y, a la vez, poder trabajar con quienes están en cada empresa. Podemos empezar preguntándonos: “¿Cuánto más o mejor puede hacer cada uno de nosotros?”.

Comunicación responsable
Uno de los puntos clave es entrenarse en la comunicación. Saber liderar las conversaciones desde la escucha comprometida y el hablar responsable. Si se está dispuesto a escuchar se puede entrenar para mejorar esa escucha, y saber escuchar lo que se dice y lo que se trata de decir. Muchos temas productivos y de relaciones interpersonales se solucionan escuchando al equipo de trabajo. Ahí aparecerán sus aportes sobre su tarea, también sus expectativas y necesidades respecto del trabajo, tanto de él, como de su familia si viven en el campo. Escuchar a quien hay que escuchar, no poner el oído para el chusmerío.

Desde el hablar responsable, hay mucho para trabajar en opinar sobre temas relevantes con fundamento, hablar más de los hechos que de las personas, y si se habla de ellas, es preciso ser muy cuidadoso en tener opiniones muy bien fundamentadas. Evitar la difamación innecesaria no sólo por una elección moral, sino también práctica: quien lidera desde la difamación, la promueve. Necesitamos que las personas que integran los equipos se hagan cargo de lo que dicen; por eso es necesario que su líder sepa hacerse cargo de sus actos y de lo que dice. Hacerse cargo de las promesas y de los compromisos, quiere decir que si no se puede cumplir, se deben conversar las posibles alternativas. Las promesas incumplidas, así sean sólo insinuadas, son falsas expectativas creadas que minan la confiabilidad del líder.

No engancharse desde lo anímico en las quejas. Poder transformar una queja en una posibilidad para que otro vea las cosas de otra manera, evitando las espirales de conversaciones negativas que terminan mal.

Fuente: Marcelo Canosa y Carlos Peñafort. Manual del Ganadero de Colombo y Magliano SA