Llegó la hora de repensar estrategias comerciales y financieras
Los cambios en los patrones de consumo, el menor poder adquisitivo de las familias, más inflación y un mercado más ajustado obligan a revisar los caminos empresariales para 2018
27/02/2018 | 2:00“Los cambios desde el 28 de diciembre de 2017 son radicales en el ámbito externo e interno. En el exterior comenzó un proceso de suba de tasas que elevó considerablemente el riesgo país de la Argentina. Internamente, las tasas de Lebac, que rendían el 29,5% anual, ahora se ubican en el 26,5% anual. El dólar, que valía $17,30 hoy se ubica en $20,00. Claramente, hubo realineamiento de variables, que obliga a pensar distinto el año 2018.
El Gobierno le dio todo el poder económico a la jefatura de gabinete, donde hay muchas decisiones que son difíciles de analizar en un contexto económico muy adverso.
El presidente Macri exigió al Banco Central bajar la tasa de interés, justo en el mismo momento que subía el riesgo país de la Argentina. Esto provocó una suba del dólar.
“El nuevo valor del peso aún no fue medido por el mercado; solo sabremos en abril o mayo si el déficit de balanza comercial se atemperó; lo que está claro hoy es que tenemos un dólar más competitivo y menos poder adquisitivo en las familias”, advierte el consultor Salvador Di Stefano.
La suba del dólar arrastra a varios precios de la economía: la nafta subió 28,7% en los últimos 12 meses, mientras que el dólar creció 30%.
Escenario negativo
El mes de febrero ha sido muy negativo para las empresas: hubo tres paros bancarios, una movilización y dos feriados en un mes que arrancó con 20 días hábiles y terminó con solo 15 efectivos. Claramente, se derritieron las ventas y la recaudación tributaria será menor a la esperada.
“La inflación se proyecta en niveles elevadísimos respecto de las proyecciones del Gobierno: mientras que el Banco Central espera un 15% anual, el año podría culminar en niveles del 23% por la fuerte suba del primer semestre, en el que las actualizaciones tarifarias, la suba del dólar, la sequía y las paritarias impactarán en los costos de las empresas», enumera el analista.
El año 2018 será a pérdida: Las cosechas de soja y de maíz tendrán importantes mermas por la sequía. El comercio tiene ventas en baja, producto de que los asalariados conviven con sueldos 2017 y precios 2018. La suba de tarifas del primer trimestre le quita poder adquisitivo a las familias que se tendrán que adaptar a un nuevo consumo de energía eléctrica y gas.
Este nuevo escenario está delineando un mapa de consumo muy distinto al que teníamos en los años anteriores. “La variable precio pasa a ser decisiva a la hora de realizar las compras, sin importar el nombre de la marca”, sentencia Salvador. Las empresas encuentran dificultades a la hora de trasladar los costos y se advierta una pérdida de rentabilidad que no invita a realizar nuevas inversiones.
Conclusiones
– El mix de suba de impuestos provinciales, municipales y tarifas cambian los presupuestos de muchos artículos de la familia que en muchos casos no son de primera necesidad, como esparcimiento, indumentaria, bazar y electrodomésticos.
– El empleo se ha comenzado a resentir, producto de las reestructuraciones empresariales que se llevan adelante para adaptarse al nuevo escenario del mercado.
– El Gobierno está realizando menos gasto de capital, y lo mismo podría ocurrir en muchas provincias argentinas. Esto alienta a pensar que la economía no crecerá más del 2,5% en el año 2018.
– El consumo seguirá estable, pero los consumidores mutarán de marcas buscando mejores relaciones precio/calidad.
– “Inflación en el orden del 23% anual, un dólar que terminaría el año en torno de los $23,50, menos producción de soja y maíz son noticias que no deben alarmar, pero que obligarán a repensar estrategias empresariales. Por otro lado, la mejora en la economía de Brasil, el incremento en los precios futuros de los productos agrícolas y más inversiones en áreas como minería, petróleo y energía renovable deberían alentar a ser un poco menos pesimistas”, concluye Di Stefano.
