Lo que se viene en regulaciones ambientales para la producción
Para instalar determinados tambos de Europa hay que presentar planes integrales para la gestión del estiércol y otras exigencias higiénico-sanitarias
28/05/2019 | 6:00Hay que prepararse mentalmente para enfrentar nuevas exigencias ambientales en el campo, con requisitos crecientes en empresas dedicadas a la producción de leche, carne y granos. Ya se aplican en los países más desarrollados y es cuestión de tiempo que lleguen a nuestro país. Por ejemplo, en Navarra, España, los empresarios que aspiran a montar un tambo de cierta escala deben presentar un plan de gestión de estiércol y otras condiciones higiénico-sanitarias para ser aprobados por las autoridades. Las normas locales, además, imponen un tamaño máximo para el explotación lechera -1250 vacas- para asegurar una buena gestión ambiental.
Por otro lado, los productores de porcinos deben cumplir requisitos de distancias mínimas entre explotaciones por cuestiones sanitarias y doble vallado para evitar el contacto con la fauna silvestre.

El tema fue desarrollado por Ignacio Gil Jordán, director general de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de Navarra, en un programa especial de Canal Rural.
En la entrevista, el ejecutivo también dijo que “la Política Agraria Común continuará en el viejo continente porque los ciudadanos europeos van más allá de regular una actividad económica: exigen alimentos de calidad, pero también el cuidado del paisaje y que el territorio se conserve en su condición original”, y para ello están dispuestos a pagar.
Ganadería en problemas
Según Gil Jordán, la ganadería y la producción hortícola y sus agroindustrias son sectores estratégicos de gran importancia en la actividad económica de Navarra. En esta región del norte de España se desarrolla la producción de ovinos, porcinos y vacunos para carne y leche.
Estas actividades están muy castigadas por la caída del consumo de carnes y de leche. Esta conducta ha sido provocada por los nuevos hábitos de vida de la población, que buscan dietas más saludables con otros ingredientes. También influyen los efectos de campañas que muestran los efectos perjudiciales del consumo de ambos productos y por el precio de la carne local -con marca y de gran calidad- versus la importada más barata.
En detalle, la ganadería ovina está en retirada por el escaso apoyo -11 euros por cabeza – que le brinda la Política Agraria Común a la actividad en España.
Los productores de ovinos de Navarra tienen rebaños del orden de 2000-3000 cabezas que apenas son económicamente viables aún con el subsidio comunitario.
La actividad porcina tiene características industriales. Hay 500 explotaciones intensivas en Navarra, que deben tener un mínimo de 4000 cabezas para ser competitivas.
Es una producción que tiene exigencias de separación física entre distintos establecimientos y de aislamiento respecto de especies silvestres. También enfrenta la amenaza del ingreso de la peste porcina, ante lo cual se tomaron fuertes medidas de bioseguridad en las fronteras.
La producción de carne vacuna fue afectada por el “mal de la vaca loca” y por el descenso inducido en el consumo. “Los productores reciben 175 euros por cabeza y por año, que no son suficientes para alcanzar una rentabilidad razonable, por lo cual están amenazados”, advirtió Ignacio. Por esa razón, se busca ayudar a estos empresarios con programas especiales como el de Ganadería Sostenible, que da un apoyo de 36 euros por hectárea aparte del pago por cabeza.
La producción de leche también debió reestructurarse a partir de la desaparición de las cuotas lácteas, que eran una forma de regular la producción y el mercado. Producto de esa eliminación, en 2015 el sector padeció una grave crisis de precios que borró muchas explotaciones del mapa.
El rodeo medio actual de los tambos es de 100-150 vacas y el apoyo directo es de 175 euros por cabeza y por año. A eso hay que agregarle una ayuda por superficie del orden de 120 euros por hectárea.
Si se quiere montar un establecimiento tambero grande, en Navarra se debe presentar un plan que indique cuántas hectáreas se utilizarán para repartir el estiércol producido. Aún con ese plan integral de manejo de purines aprobado, el rodeo máximo de una explotación tambera es de 1250 vacas, para asegurar una correcta gestión medioambiental.
La actividad tiene una perspectiva dudosa por el menor consumo de lácteos de la población, a partir del rótulo de “alimento insalubre” que le endilgan las campañas de comunicación.
Agricultura
La producción agrícola de Navarra incluye trigo, cebada, maíz, frutas, hortalizas, vid y aceitunas.
Los rendimientos de los cultivos de invierno en secano van desde dos a siete toneladas por hectárea según la zona. La producción de cereales recibe apoyos directos de la Política Agraria Común, e indirectos, como líneas para preservar la ecología, que incluyen dejar tierras en barbecho y franjas sin sembrar. El riego se utiliza principalmente para el cultivo de maíz, hortalizas y frutas
Futuro de la PAC
“La Política Agraria Común nunca se va a acabar porque al ciudadano europeo le importa que los montes estén bien cuidados y que el territorio no se degrade, además de requerir alimentos de calidad y de segura provisión”, proyectó Gil Jordán.
No obstante, próximamente será objeto de cambios. Los principales están asociados al modelo de gobernanza: “los estados miembros de la Unión Europea tendrán más injerencia a la hora de fijar objetivos y políticas; no estarán tan tutelados por Bruselas como esta hora”, estimó el directivo.
También habrá mayor libertad: los países miembros tendrán su propio Plan Estratégico que incluirá tres componentes: ayudas directas a los productores, planes específicos de Desarrollo Rural y planes sectoriales para los distintos mercados, como frutas, hortalizas, aceites, etc.
“En estos momentos se está en pleno proceso de negociación entre las comunidades autónomas y las máximas autoridades para definir el modelo que se va a seguir en el próximo periodo”, explicó.
En el nivel de la Unión Europea hay decisiones importantes que se deben tomar próximamente en el Parlamento, como el presupuesto anual de la PAC, que podría reducirse un cinco por ciento a raíz del Brexit.
De cara al mediano plazo se observan las siguientes tendencias:
– Modelos más sostenibles de producción. Las cuestiones ambientales están tomando cada vez más peso en Europa y, para cobrar las ayudas, habrá que cumplir una serie de condicionalidades, como dejar un porcentaje de la superficie de la explotación sin uso para que sea considerada de Interés Ecológico. Otro ejemplo es no laborear parcelas con determinado nivel de pendiente. Es decir, se tiende a “desintensificar algunos modelos de producción.
– También se procura menor uso de agua de riego en zonas vulnerables a problemas con nitratos y menor empleo de materias primas riesgosas en los fitosanitarios buscando evitar amenazas para la salud humana y el medio ambiente.
