Más kilos de ternero con las mismas vacas

La ganadería argentina puede mejorar su eficiencia con nuevas herramientas tecnológicas

17/04/2018 | 4:43

Es claro que la ganadería argentina tiene un margen de mejora en sus índices físicos y económicos. Muchas veces los productores invierten mucho en pasturas e instalaciones, y prestan menos atención a la calidad de los animales, lo que se convierte en limitante de todo el sistema.

Por ejemplo, se puede cambiar la curva de crecimiento de los animales a través de la genética y de manejos apropiados, lo que permite producir más kilos en menor tiempo. El uso de los toros probados, con datos, es una manera de desarrollar ese objetivo, sumándolo a lo que cada productor ya viene haciendo tradicionalmente.

El tema fue desarrollado por Santiago Debernardi, de la firma homónima, en una reciente reunión desarrollada en América, que convocó también a Aníbal Pordomingo, especialista en ganadería del INTA Anguil.

El orador remarcó la importancia de medir para saber dónde cada uno está parado y comprometerse con un margen de mejora posible. “No es cuestión solamente de querer producir terneros de 400 kilos sino de aprender a medir y fijarse una meta a cumplir”, desafió.

«Entender como trabajar con los DEP es un punto de partida”, alentó. Un DEP (Diferencia Esperada Entre Progenies) da la información de lo que el animal produce, independientemente de cómo luce. “Está claro que la información de altura o frame sirve si es que no hay otra. Ahora bien, hoy es posible saber cómo y qué transmiten estos animales a sus crías, y eso vuelve mucho más precisa la información para la toma de decisiones”, destacó Debernardi.

A medida que hay más datos, éstos van siendo cada vez más confiables. “Un toro con 10 años de seguimiento y 5000 hijos en distintos campos de la Argentina genera una información mucho más confiable que un toro joven con 5 crías en 2 establecimientos”, aseveró.

Si bien el eje central de la presentación se basó en el uso de DEP y de toros probados con pruebas de progenie, el orador destacó la importancia de seguir balanceando esta información con la experiencia y análisis fenotípico de las distintas líneas.  El motivo es que, a diferencia de la lechería  -en la que toda la selección se basa en DEP- en las razas de carne como Angus aún hoy no hay DEP para rasgos sumamente importantes como son la calidad de la ubre, la longevidad o la sanidad de las pezuñas, entre otros.

Debernardi también comentó acerca de las posibilidades que da el uso de toros curve benders. “Estos toros presentan una curva de crecimiento atípica: nacen muy pequeños y luego tienen un crecimiento exponencial para compensar e incluso superar los kilos al destete de un ternero nacido de una vaca; generan la posibilidad de reducir al mínimo las distocias en vaquillonas sin resignar kilos al destete. Esto sólo es posible mediante el uso de DEP”, afirmó el orador.

 

El puente entre la cría y el engorde

Más adelante, Debernardi consideró que resta encontrar el punto común entre las expectativas de un criador –que en general busca que las vacas se preñen fácilmente, sean rústicas y soporten inundaciones y sequías, y no generen grandes necesidades de alimentación- y las expectativas de un engordador –que apunta a tener un “avión a chorro” que engorde dos kilos o más por día-. Entonces, una necesidad que tiene hoy el negocio ganadero es limar esas diferencias de intereses entre dos sectores que, a veces, llegan a ser la misma persona, y que se pueden asimilar a las figuras de Fiat 600 vs una Ferrari.

Para concluir, Debernardi enfatizó que “es posible trabajar buscando lo lindo y lo estético, pero usando números. Existe una gran brecha de mejora, y para concretarla, hace falta empezar a medir, alcanzando un balance con los datos del fenotipo”, propuso.

 

Experiencias con nuevas tecnologías

Debernardi también compartió los resultados de experiencias que está llevando adelante con nuevas tecnologías como las dentaduras postizas, la marcación con nitrógeno líquido y las bandas de goma para la castración.

Las dentaduras Nocut, provistas por Javier Proalom, “son una tecnología de bajo costo y fácil de implementar”, según Santiago. Principalmente, le da uso como protector de dientes de vacas jóvenes, como una forma de cuidar y alargar su vida útil.

“Con vacas de cuarto diente vimos que se pierden muchas, pero no se les sale a las que tienen boca llena o medio diente, diferenció.

La marcación en frío con nitrógeno líquido tiene la ventaja de que crece el pelo de color blanco de por vida en el lugar de aplicación. El principal inconveniente es que lleva más tiempo que la marcación convencional.

Las bandas para la castración de machos, comercializadas por Expertos Ganaderos, incluyen las bandas y un aplicador desarrollado en EE.UU. Son de colocación rápida en animales de cualquier edad, con buenos resultados. No provocan sufrimiento y se recomienda usarlos en invierno para evitar las posibles miasis o bicheras.

 

 El desarrollo del ternero después del destete

A su turno, Aníbal Pordomingo, de INTA Anguil, consideró que una buena genética también tiene gran incidencia en el ritmo de engorde posdestete de los animales. “Vender un novillo tres meses antes o después es muy relevante para el negocio y poder incidir en ese tiempo responde a un conjunto de decisiones”, remarcó.

Levantando la vista de la coyuntura, el técnico cuestionó al modelo productivo actual, que apunta principalmente al mercado interno, por la posibilidad aumentar la producción de novillos para exportación. “Debemos reconocer que si a futuro queremos generar más carne, no lo vamos a hacer con el mercado interno. El pollo y el cerdo están avanzando mucho y no vaya a ser que en algún momento se nos exija tener que explicar al consumidor porque es bueno seguir comiendo carne vacuna”, adelantó.

Igual que en la cría, el técnico del INTA recomendó acentuar las mediciones y controles en el engorde. “Si no medimos no sabemos lo que está pasando. No es lo mismo producir un animal que tiene 73cm de área de bife que otro de 48 cm”, distinguió.

También propuso empezar a conocer más del producto que se ofrece. “Sabemos muy poco de lo que vendemos; hay que comenzar a medir el espesor de grasa al momento de faena o el área del bife, tal como hacen en Australia”, desafió.

“Estamos discutiendo cómo producir más carne. Eso supone considerar la producción individual de un ternero y no el peso promedio del lote. Estos son requisitos de los mercados a los que queremos acceder. Participar ahí, exige tener estas mediciones”, concluyó el profesional.