Mirando hacia adelante: ¿mejora o se profundiza el proceso recesivo?
En el tercer trimestre se desaceleraría el ritmo de contracción de la economía y llegaría al piso a fin de año
27/08/2018 | 6:00
El hecho que la caída del nivel de actividad económica durante el segundo trimestre del 2018 haya resultado importante comparada con la evolución de las distintas recesiones experimentadas por Argentina en los últimos 40 años, no implica que en los próximos trimestres mantenga necesariamente la misma dinámica.
De acuerdo con el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central, en el tercer trimestre se desaceleraría el ritmo de contracción de la economía y podría encontrar un piso en la última parte del año.
Motores de actividad
Más allá de estas predicciones realizadas por el promedio de economistas participantes en la encuesta del REM, la evolución que finalmente tendrá la actividad económica en los próximos trimestres dependerá de la dinámica e intensidad que tengan los distintos motores del nivel de actividad. Con la vista puesta en 2019, la dinámica cualitativa de estos podría ser la siguiente:
Con respecto al agro, para 2019 se espera una importante mejora en la cosecha de granos con el consiguiente aumento en la oferta de dólares producto de las mayores exportaciones. En términos cuantitativos, esta mejora en los embarques aportaría cerca de 5400 millones de dólares adicionales en 2019.
En cuanto a la política fiscal, debería mantener su rasgo contractivo, tanto para seguir reduciendo el desequilibrio en las cuentas públicas como para cumplir con las metas establecidas en el acuerdo con el FMI.
Con la política monetaria podría suceder algo similar. En caso de lograr estabilizar el mercado cambiario y que la tasa de inflación disminuya, el Banco Central reducirá la tasa de interés. Por otro lado, dado que la crisis cambiaria no ha afectado la evolución de los depósitos del sistema financiero, la alta liquidez podría generar una importante mejora de la oferta crediticia en la medida que se reduzca la actual volatilidad de las variables cambiarias y el nivel de las tasas de interés.
Con respecto al sector externo, si bien se espera que el mundo crezca un poco menos en 2019 (2.8%) que en 2018 (3%), y que continúe la fortaleza del dólar a nivel internacional, la mejora del tipo de cambio real en la Argentina, sumada a la buena cosecha esperada para el agro, deberían impulsar las exportaciones permitiendo que el motor externo vuelva a traccionar positivamente sobre el nivel de actividad económica.
En lo relativo al mercado laboral, si bien 2019 será un año eleccionario, no deberían generarse grandes expectativas de mejoras en este motor de la economía. Es difícil esperar que el salario real tenga un gran avance en 2019, al igual que la creación de empleo, justamente por la incertidumbre que generará la contienda eleccionaria.
Por último, el otro gran motor de la economía que el Gobierno debe esforzarse en mejorar, y mucho, es la confianza. Mejorar la confianza de consumidores y de Inversores requiere avances en múltiples aspectos. Además de reducir los elevados niveles inflacionarios y la volatilidad del mercado cambiario, el Gobierno debería alcanzar un importante apoyo en la aprobación del Presupuesto 2019, de forma tal de plasmar en acciones el grado de compromiso que tiene el poder político sobre el cumplimiento de las metas acordadas en el programa con el Fondo Monetario Internacional.
Por otro lado, también es importante que se despejen las dudas sobre la cobertura de las necesidades financieras del Gobierno en 2019, ya que aun cumpliendo con las metas con el FMI, el financiamiento de este no resulta suficiente para afrontar en forma conjunta el déficit fiscal más las amortizaciones de la deuda pública en 2019.
Si bien todo lo expuesto es muy importante, también debe ser acompañado por un poco de buena suerte en el escenario externo. Dada la actual vulnerabilidad de la economía de la Argentina, cualquier mala noticia en este frente (aumentos mayores a los esperados en las tasas de interés internacionales, un nuevo salto en las primas de riesgo de los países emergentes, una caída en los precios internacionales de nuestros principales commodities, problemas en la economía de Brasil, etc.), podría complicar el escenario macroeconómico para 2019.
Fuente: Ieral
