Crece la incertidumbre económica por falta de definiciones políticas

El oficialismo no consigue doblegar a la inflación y las carteras se dolarizan

05/04/2019 | 6:00

 

Las propuestas políticas para gobernar la Argentina en los próximos cuatro años no son nada claras. Mientras, el gobierno actual no puede revertir el escenario económico, necesita de reformas estructurales y eso no se hace en un año de elecciones. Hay mucha incertidumbre y el dólar es el billete deseado.

 

La meta: paralizar al dólar

El Banco Central República Argentina se pintó la cara para parar al dólar, pero no tiene mucho poder de fuego. Sin posibilidad de intervenir en el mercado cambiario, prendiéndole una vela a la exportación de materias primas del campo y esperando que el FMI le permita vender 60 millones de dólares por día, la semana pasada el mercado se hizo una fiesta con un gigante con pies de barro.

La única idea que se le ocurrió fue sacar una normativa para posibilitar que los bancos paguen más por un plazo fijo. El que tiene pesos puede colocar sus ahorros a 30 días a una tasa del 48% anual en el Banco Nación. Así, la entidad que fomenta el crecimiento descentralizado del país paga una tasa estrafalaria a los ahorristas y ni hablar de lo que paga el que solicita financiamiento.

Sin embargo, con tasas altísimas, los ahorristas no se muestran muy contentos: cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía. Con datos al 27 de marzo, el stock de plazos fijos es el más bajo de los últimos 3 meses ubicándose en 1.393.437 millones de pesos. No hay salida de depósitos, pero tampoco hacen cola para llevar plata fresca a una tasa del 48% anual.

La dolarización de portafolios crece ante el temor de que las elecciones traigan un resultado insospechado. El Banco Central da cuenta que, desde el año 2002 a la fecha, se fugaron del país 171.804 millones de dólares. Si se toman los datos de la Posición de Inversión Internacional hay activos por 377.245 millones de dólares en el exterior. En las cajas de seguridad y en domicilios particulares hay guardados unos 54.000 millones de dólares, algo así como 1200 dólares por habitante. Y se estima que en el exterior habría un 50% adicional de fondos no declarados. Entonces, la Argentina, después de Estados Unidos y Rusia, sería el país con mayor cantidad de dólares billetes en manos de particulares.

Como dato adicional hay que considerar que el PBI de la Argentina es de 385.000 millones de dólares. En consecuencia, entre dinero en el exterior y billetes guardados hay un PBI y medio; claramente, el problema es de confianza, no económico.

La Argentina es un país con dos monedas: el dólar y el peso. Los poseedores de dólares se beneficiaron con una suba del 233,5% desde diciembre de 2015, mientras que la inflación estimada para ese periodo rondó el 180%.  En el último año, el dólar subió el 115,2%, con una inflación estimada del 55% anual.

Como se puede apreciar, el dólar subió mucho más que los precios de la economía; se podría decir que la mayoría de los bienes durables han caído en dólares. Sin embargo, a pesar del empacho de dólares que hay en las carteras de los inversores, no se observa un pase de dólares a activos.

 

Escenarios del segundo trimestre

La pregunta obligada es ¿por qué no se observa un cambio de dólares a activos con una relación beneficiosa?

Las razones no son económicas, sino políticas. La Argentina deberá afrontar en octubre una elección que podría cambiar el rumbo de la historia. Hasta hoy hay tres-cuatro candidatos con políticas económicas opuestas, pero nada está firmado. Tal vez los nombres que hoy circulan dejen de circular y aparezcan otros que tendrán menos edad y más confianza. En cualquier caso, nada está cerrado; el escenario es abierto y puede haber sorpresas.

En ese marco, surgen las siguientes consideraciones para el trimestre abril-junio:

– No hay dudas de que ingresaran dólares de la cosecha. Los agricultores venderán como mínimo la mitad de la cosecha de soja y esto significa cerca de 5000 millones de dólares de piso para el trimestre. No obstante, también habrá también importaciones, con lo cual el saldo podría ser de 1000 millones de dólares por mes.

– Por inversiones extranjeras directas pueden ingresar unos 100 millones de dólares mensuales.

– La balanza de servicios podría mostrar un leve déficit de 500 millones de dólares por mes, por el pago de intereses.

– La formación de activos externos podría ser el factor desfavorable; están saliendo como piso 1400 millones de dólares por mes.

– El FMI le permitiría al gobierno cambiar dólares por el equivalente a 1200 millones por mes.

Por ahora, el partido entre dólares y pesos está empatado. No hay un fuerte desequilibrio de unos sobre otro; sin embargo, la población no demanda pesos, desea dólares y si eso hace crecer la brecha entre uno y otro.

La suba del dólar rápidamente se transforma en inflación. La Argentina esta dolarizada y no tardaron en aumentar los combustibles después de un mes de marzo en el que el dólar estuvo furioso.

Los aumentos de los jubilados y asalariados van perdiendo contra la inflación, no mejora el poder adquisitivo y el “frío” se sigue sintiendo en los mostradores. Las tarifas públicas suben, el crédito no aparece y los gastos de estructura en los negocios son imparables.

Lo mejor que podría suceder es que se vayan definiendo las candidaturas presidenciales, y con ellas los posibles planes por implementar. Hoy la coalición Cambiemos está con un plan económico desconocido, pero que se hará en forma rápida en los años que vienen, si resulta electa. Alternativa Federal, una mezcla de peronismo del interior, más peronismo no kirchnerista, sindicalistas e industriales, abogan por una integración a una mesa de debate. El Kirchnerismo, encolumnado detrás de Cristina Fernández de Kirchner, apoyado por movimientos sociales, sindicatos e industriales y comerciantes proponen una economía cerrada y con cepo.

Con tanta incertidumbre sobre quién triunfará, las personas se desprenden de pesos y compran dólares o bienes que sean resguardo de valor, se acopia mercadería importada y materia prima que tenga precios con tendencia a la suba.

 

Fuente: Salvador Di Stefano