Noticias positivas para la economía argentina
Llegarán fondos frescos y mejoran los precios de los granos tras la reunión del G 20
03/12/2018 | 11:45Las últimas noticias son muy positivas para nuestro país: desde el exterior suben los mercados de granos por la tregua en la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Además, el presidente de la Reserva Federal dice que la suba de tasas fue muy rápida y debería ser más lenta; pasó de halcón a paloma. La tasa de corto plazo se ubica en el 2,25% anual y se esperan 3 subas para el año 2019. Esto implica que la tasa de corto plazo se ubicaría en el 3,0% anual para fines del año 2019.
Con esta noticia la tasa de largo plazo se ubica en el 3,04% anual. Esto detiene toda devaluación en los mercados emergentes, invita a colocar dinero en estos mercados y libera flujos para una suba del mercado accionario.
Repercusiones en la Argentina
La reunión del G 20 fue muy buena, mejor de lo que muchos esperaban. Desde China llegará un swap de 9000 millones de dólares y compras de carne de ovinos y caprinos. También, más porotos y aceite de soja. Se harán más inversiones en el Belgrano Cargas. Seguramente más inversiones chinas en materia de infraestructura. No es poco para la Argentina y el sector agropecuario.
Es probable que el riesgo país baje de los 700 puntos. Las acciones superarían la resistencia de los 31.500 puntos del índice Merval. Tienen un recorrido alcista hasta la próxima resistencia en 35.000 puntos. La tasa de corto plazo fijada por el Banco Central podría bajar del 60% anual. En este escenario no le vendría mal a la economía que el dólar deje de bajar y comience una recuperación a la zona de $40,00 y $42,00. La soja, el maíz y el trigo verán precios a la suba; es un buen momento para comprar un put o vender a futuro.
Economía chica para un Estado grande
El G 20 fue un éxito, pero si la Argentina no baja el riesgo país no vendrán las inversiones que se proyectaron. El mundo le dio un aval al presidente Macri; ahora resta que nosotros hagamos los deberes. Tenemos que alcanzar déficit primario 0, cumplir el acuerdo con el FMI, honrar nuestra deuda y mostrar que el país puede crecer.
El problema es que tenemos una economía chica para un Estado grande. Quedan dos caminos: se agranda la economía o se achica el Estado. Sería bueno agrandar la economía, pero los argentinos ahorran en dólares; cuando juntan una masa crítica interesante la llevan al exterior, y las pymes no tienen crédito a tasa accesible.
Hoy la macroeconomía está haciendo un ajuste muy importante para el país. Todos los meses baja el déficit fiscal, ya hay superávit de la balanza comercial, la inflación irá descendiendo lentamente, hay menos subsidios energéticos y los intereses de la deuda están bajando porque los préstamos del FMI son a una tasa más baja que la media del mercado. A esto se le debe sumar que hay cuatro sectores que están creciendo por las cantidades que producen: el campo, el energético, minas y canteras, y el turismo.
Empresas amenazadas
La microeconomía es distinta. El menor déficit fiscal se obtiene por una suba desmesurada de impuestos, mientras los gastos siguen creciendo al ritmo de la inflación. En ese escenario, las empresas pierden rentabilidad y deben ir a más escala o a un proceso de agregado de valor para obtener la rentabilidad que pierden por la mayor presión tributaria.
En este escenario, los empresarios quedan a merced de cambios en la estructura económica que los pueden dejar fuera de mercado. Por ejemplo, en la ganadería se pasó de una política que sólo miraba el mercado interno en la época de Cristina Fernández, a una política exportadora bajo el gobierno actual. Habría que ayudar a que la cadena de reinvente y se adecue al nuevo escenario porque puede haber muchos perdedores en este contexto.
Si se va a incentivar la exportación de carne en una economía con salarios bajos, el feedlot tendrá fuertes pérdidas. Por otro lado, el criador que vende ternero liviano perderá dinero, porque el negocio no será comprar muchos terneros para venderlos rápido con pocos kilos adicionales, sino que el negocio será comprarlos para engordarlos a más de 500 kilos durante más tiempo. Por esa razón, el precio del ternero no será alto. En resumen, el negocio ganadero dejará de ser animales chicos y pasará a ser de grandes. Este cambio perjudicará a muchos jugadores.
En las ciudades, muchos comercios tendrán que reconvertirse. Hoteles con menos de 120 habitaciones están en problemas; tendrán que trabajarlos la familia. Un restaurant con pocas mesas corre el riesgo de perder dinero, ya que los gastos de estructura son muy altos, comenzando por los alquileres; esto obliga a reconvertirse. Los comercios ligados a la indumentaria viven en una competencia permanente por ganar una porción de mercado. La época del dólar barato hizo que llegara mucha mercadería del exterior, que sigue en venta hoy a precios irrisorios. Esto atenta contra la industria textil local.
Muchos comercios se van a plantear cerrar sucursales o dotarlas del mínimo personal para bajar los costos de estructura. Se espera con buen ánimo diciembre; si en este mes no aparece la venta muchos negocios van a cerrar y todo será muy duro desde enero en adelante.
La industria está mucho peor que el comercio, porque en algunos casos hace mucho que no realiza fuertes inversiones; entonces, la falta de competitividad no permite bajar costos. La devaluación mejoró algunas actividades, pero la presión tributaria y los costos laborales siguen siendo muy elevados. El precio de la energía es alto para una coyuntura con ventas flacas.
Síntesis
- Los problemas macro están encaminados a una resolución positiva si la economía sigue por un camino sin contratiempos. Vamos a cumplir con el pago de la deuda pública, el déficit bajará a 0 y la inflación lentamente, muy lentamente, irá descendiendo.
- Los problemas microeconómicos están lejos de resolverse. Vamos a una economía de escala y muchos empresarios no podrán adaptarse a dicho cambio. El Estado no ayuda en nada: el crédito está caro, no hay políticas de Estado y reconvertirse es difícil por la falta de capital de trabajo. Tenemos una economía sin afecto a realizar sociedades y el mercado de capitales no existe.
- Lo bueno está vinculado a la probable suba de las materias primas, ya sea agrícolas o energéticas, en un momento en el que la producción de petróleo y de gas está creciendo.
- Para tener una economía en expansión se necesita bajar el riesgo país, para que la tasa de descuento de las inversiones sea menor e invite a invertir a empresarios locales y del exterior.
Fuente: Salvador Di Stefano
