Prevén que la recesión se mantendrá varios meses más

Las políticas de Banco Central no permiten una recuperación inmediata de la economía

06/03/2019 | 6:00

El FMI castigó muy duro al Banco Central por rápido bajar la tasa de interés, expandir la base monetaria y no lograr resultados exitosos con la inflación, mientras la crisis de la economía urbana continúa.

 

Reprobados en el examen

La conducción del Banco Central no pasó el último examen del FMI. En primer lugar, la inflación ni se desacelera, más bien avanza. Las tasas están muy elevadas, el tipo de cambio alimenta la inflación y el FMI deberá cambiar la meta inflacionaria para el año 2019.

El organismo exige una dura ortodoxia monetaria para detener la inflación, en tanto que no desea detener la suba de tarifas públicas y quiere incrementar los ingresos fiscales. También quiere bajar el gasto público, en especial el gasto previsional y social, aunque esto no se puede llevar adelante en épocas electorales.

El Gobierno está en problemas porque el FMI exige subir ingresos, maniatar al dólar y dejar menos dinero en la calle, pero la baja de gasto público no se lleva adelante por razones electorales. Es un plan con cuatro patas, pero una se la sacaron antes de que se termine de diseñar. Por esa causa, no dará el resultado esperado, tendrán que ir recalibrando las metas porque no se podrían cumplir.

 

Lo que viene

Dueños de una ortodoxia monetaria muy dura, plantearían tres grandes lineamientos. El primero es más ortodoxia monetaria y menos dinero en la calle. El segundo: el tipo de cambio se actualizará a partir de marzo a una tasa inferior al 2% mensual. En tercer lugar, exigirá una tasa de interés más elevada para sofocar la rebelión de los precios. Los tres caminos conducen a potenciar la recesión. Las medidas que está adoptando la conducción del Banco Central apuntan a una postergación de todo tipo de brote verde en la economía.

 

Buenos rendimientos agrícolas, bajos precios

El campo obtendrá rendimientos que estarán por encima de la media en muchos casos. Sin embargo, los precios estarán por debajo de la media. La soja a mayo está en 236U$S/t, cuando el ideal hubiera sido 260. El maíz abril está en 135U$S/t, cuando el ideal sería 150.

Para igualar esta caída de precios, las cantidades cosechadas deberían ser como mínimo un 10% superiores a la medía; esto implicaría obtener rindes de soja en torno de los 44qq/ha en la zona núcleo o de maíz en torno de los 105qq/ha.

Las regiones que no obtengan el 10% más estarán los problemas graves. Las retenciones se llevan el 30% del precio de la soja y el 11% del maíz. El Gobierno estaba en la disyuntiva de desfinanciar el presupuesto o al negocio agropecuario. Optó por desfinanciar al campo, lo que tendrá consecuencias en la economía del interior.

Mientras tanto, estamos en un escenario muy complejo: las economías urbanas sufren la pérdida del poder adquisitivo de los ciudadanos y, al reducirse las utilidades, las empresas no logran cubrir sus gastos de estructura. Los negocios chicos desaparecen, crece el desempleo y el círculo ruinoso. Entonces, habrá un largo camino plagado de vicisitudes hasta las elecciones presidenciales.

 

Fuente: Salvador Di Stefano