Qué pasará con el dólar después de las vacaciones
Lateraliza desde septiembre de 2018, pero se espera mayor volatilidad por los avatares políticos
05/02/2019 | 2:00
A causa de la liquidez, de la recesión y de la estacionalidad, el dólar está en el piso de la banda de intervención del BCRA. Sin embargo, en el segundo semestre, impulsado por la incertidumbre electoral, puede coquetear con el techo.
Con su política de congelar la base monetaria, el Gobierno logró disciplinar al dólar e imponerle un recorrido lateral desde el 3 de septiembre del año pasado. También consiguió una baja de la tasa de las Leliq -de niveles superiores al 72% anual a 55%- y realizó una colocación exitosa de letras en pesos a tasas del 40% anual a más de un año de plazo. Le falta reactivar la economía, que retorne el crédito a tasas razonables y lograr una inflación mucho más baja.
El escenario que se dibuja para los primeros seis meses del año 2019 muestra un dólar que seguirá cercano al piso de la banda, muy ofertado por las divisas que vendan los exportadores y el propio Gobierno para enfrentar obligaciones internas en pesos. La fuerte recesión determina que no haya una gran demanda de dólares para atesorar, para viajar al exterior o para importar productos. En resumen, el saldo cambiario será superavitario en la primera parte del año.
Mientras, la actividad económica sigue en terapia intensiva. No se ve una suba del consumo y el poder adquisitivo de los salarios sigue bajando con la suba de tarifas y la falta de paritarias a la vista. En esta época del año retorna la vieja frase: “tenemos precios nuevos y salarios viejos”.
La exportación crecerá medida contra 2018, que fue un año de una sequía extrema, pero no pasará de los 67.000 millones de dólares, mientras que las importaciones podrían descender a 57.000 millones, lo que dejaría un saldo de balanza comercial de 10.000 millones de dólares. El saldo será muy alto en el primer semestre y mucho más bajo en el segundo.
Dos escenarios
En la primera parte del año, el saldo podría satisfacer los dólares que se compran en el mercado para atesoramiento y viajes; en la segunda parte puede haber demanda insatisfecha y allí se juega otro partido.
Desde el mes de julio en adelante, la Argentina tiene estacionalmente menos exportaciones y más importaciones. Llega la temporada de elecciones y la volatilidad política se instala en el mercado.
Si ganara el populismo es muy probable que la receta sea la misma de siempre: más impuestos y distribuir lo que no se tiene. Quedaremos a un paso de la rebelión fiscal, se espiralizaría la demanda de dólares y puede haber una nueva crisis en puerta.
Si gana un político racional, es muy probable que se trabaje en reformas estructurales para cambiar el rumbo del estancamiento económico: reforma laboral, previsional y fiscal. Hasta tanto esas reformas no se aprueben en el Congreso, los inversores seguirán abrazados al dólar; hay buenas razones para pensar en un dólar más alto que el que se ve hoy.
En el primer semestre del año se derramarán litros de tinta explicando por qué el dólar está en el piso de la banda de precios; en el segundo semestre se explicará por qué su precio está en el techo de la banda de precios.
En este escenario, el BCRA debería anunciar cómo seguirá el sendero de bandas de intervención desde abril en adelante. Sería razonable que el ajuste sea del 2% mensual como mínimo, ya que la inflación proyectada se ubica en torno del 2,5% mensual hasta junio del año 2019.
Si la banda se ajusta a un ritmo del 2% mensual, y si la elección presidencial se polariza, el techo se ubicaría en 58,55 pesos al 30 de octubre de 2019. Esto implicaría una suba del 57,3% respecto de los valores actuales.
Si la banda de intervención se ajustara a un ritmo del 1,5% mensual, el techo se ubicaría en 56,57 pesos al 30 de noviembre de 2019. Esto implicaría una suba del 51,9% respecto de los valores actuales. Se consideró el dólar mayorista, que es el que se rige para el comportamiento de la banda; el minorista generalmente está un peso por encima de dicho valor.
Con este escenario, daría la impresión que comprar dólares billete da un mayor rendimiento que colocar el dinero a plazo fijo o comprar letras en pesos del Estado.
Un escenario intermedio sería estar colocados en pesos hasta mitad de año y luego posicionarse en dólares.
Fuente: Salvador Di Stefano
