Qué puede pasar con la inflación y el dólar a lo largo de 2019
Todos los datos clave para manejar empresas en tiempos electorales
24/01/2019 | 2:00No hay dudas de que la economía argentina se encuentra en recesión. Sin embargo, el riesgo país acumula una baja de 15% desde que comenzó el año. ¿Qué pasó?
En primer lugar, hay que resaltar que desde el plano externo se evidenció una recuperación generalizada, tanto de los índices accionarios como de los precios de bonos emergentes.
En segundo lugar, los datos que fue dando a conocer el gobierno son “esperanzadores”:
– El mercado de cambios evidencia que el salto del dólar y la recesión frenaron la demanda de divisas para atesoramiento y turismo. Los datos más fuertes se evidencian en el último cuarto trimestre del año pasado, en el cual la salida neta de dólares por viajes y otros pagos con tarjetas fue de 948 millones de dólares, un 62% menos que los 2514 millones del año previo. La demanda para atesoramiento se contrajo un 70% en igual lapso.
– Las cuentas públicas continúan acercándose gradualmente al equilibrio fiscal. El año 2018 cerró con un rojo primario de 2,66% del PBI, por debajo del 3,83% de 2017 y del 4,20% de 2016. Como bien se sabe, la corrección del déficit financiero, que incluye los pagos de intereses, avanza más lento y pasó de 5,96% del PBI en 2017 a 5,43% en 2018.
– La renovación de Letes viene siendo del 100% de los vencimientos y siempre sale a la tasa mínima, que bajó a 4,5% anual en la licitación de esta semana. Este punto se acopla al programa financiero 2019-2020 presentado por el Gobierno, en el que se evidencia que la renovación necesaria de deuda durante ambos años dista de ser alarmante.
– La balanza comercial acumula cuatro meses de superávit. En diciembre las exportaciones aumentaron 15,4% interanual y las importaciones se derrumbaron 27,1%, dando lugar a un superávit de 1369 millones de dólares en el último mes de 2018, muy por encima de lo que esperaba el mercado.
Se trata de datos sugerentes de que la recesión podría estar tocando fondo; hay que tener en cuenta que los números que vemos de caída en la actividad económica, producción industrial y construcción son de octubre y noviembre de 2018, con lo cual no se descarta que para febrero-marzo arrojen señales de freno en la caída, aunque no de crecimiento.
Inflación y dólar en 2019
¿Qué podemos esperar en materia de inflación? Dependerá en buena medida del ritmo en la actividad económica. El hecho de que durante 2018 la inflación minorista haya sido de 47,6% mientras que la mayorista aumentó un 73,5% deja claro que los primeros no pudieron trasladar todo el aumento de costos a los consumidores.
Si la reactivación efectivamente llega en 2019, dependerá de cuán fuerte sea para definir cuánto podrán recuperar los márgenes de los minoristas. En pocas palabras: una reactivación lenta/nula tendrá como correlato menor presión inflacionaria, que podría llevarla al extremo del 20% anual, mientras que una reactivación fuerte (de momento la menos probable) irá de la mano con una inflación elevada, que difícilmente se ubicaría por debajo del 30%.
¿Qué puede pasar con el dólar? Si bien será normal que se mueva al ritmo de las encuestas electorales, el Gobierno hará todo lo posible por mantenerlo bajo control hasta las elecciones del 27 de octubre, dado que si la moneda local vuelve a depreciarse con vigor las chances de reelección serán pocas.
Por el momento el dólar se encuentra contenido, avanza pegado a la banda inferior e incluso se animó a perforarla en algunas ocasiones, tras o cual el Banco Central aprovechó a comprar dólares para engrosar reservas.
La razón del comportamiento estable del tipo de cambio se encuentra en parte en lo mencionado más arriba: ingresan más divisas por comercio y se demandan menos para atesoramiento y turismo. A ello se suma que la contención monetaria llevada adelante por el Banco Central determina que haya menos pesos en la calle para demandar divisas y que la tasa de interés se mantenga en niveles relativamente elevados, en los que los ahorristas se ven tentados a vender dólares para hacer colocaciones en pesos.
No obstante, lo anterior, el Gobierno tiene el gran desafío de moderar la salida de capitales financieros. Entre enero de 2016 y marzo de 2018 ingresaron al país 12.522 millones de dólares para inversiones financieras, de los cuales 7235 millones se fueron desde que comenzó la corrida cambiaria hasta el cierre de 2018. Dado que nuestro mercado es pequeño, si una parte de los más de 5000 millones de dólares que aún quedan invertidos decide irse, podría generar un salto en el dólar. Su decisión acerca de quedarse o escapar dependerá de las encuestas.
Manejo de excedentes
Los empresarios que dispongan de excedentes de liquidez podrían aprovechar que el tipo de cambio se encuentra rondando la banda inferior para dolarizarse. En la Bolsa es posible comprar dólares a un precio similar al mayorista, que luego pueden colocarse en Letes al 4,5% anual.
Ahora bien: quien compró dólares a comienzos de octubre y vio como el tipo de cambio mayorista caía desde $40,30 hasta los $37,53 debe sentirse desilusionado, y con razón. En los próximos meses podría pasar algo similar: si el dólar se mantiene sobre la banda inferior, el 31 de marzo valdrá $39,40, es decir, un 4,95% más que el valor de esta semana, mientras que el ahorrista habrá ganado un 7,70% en igual lapso, al haber mantenido sus ahorros en pesos al 42% anual.
En un punto medio entre las Letes y las tasas en pesos se encuentran los bonos en dólares. Con rendimientos de entre 8,5% y 12,5% anual, estos títulos presentan un doble atractivo: si el dólar sube brindan cobertura cambiaria, mientras que si el dólar se mantiene estable subirán de valor por la consecuente mejor imagen del Gobierno en las encuestas.
Una cartera para pasar el año electoral a salvo, agregando algo de riesgo en busca de aprovechar las castigadas valuaciones actuales, se compondría en gran medida de Letes en dólares, con un pequeño porcentaje de bonos agresivos para captar cualquier mejora en el riesgo país. Tampoco luce descabellado mantener un 10% de la cartera en pesos para el manejo de liquidez, aprovechando las tasas reales frente a la inflación esperada.
Los más agresivos pueden considerar reemplazar parte de las Letes por bonos de YPF a 2024; de esta manera tendrán títulos de una empresa que nunca dejó de pagar sus obligaciones y que ofrecen un rendimiento del 8,5% anual en dólares.
Fuente: Carmelo Séfora. Salvador Di Stefano. Negocios e inversiones
