Reglas para mejorar la convivencia en las empresas

Tips para facilitar las conversaciones diarias

16/04/2019 | 6:00

No tratar temas importantes en los momentos tensos del día. Es bueno hablar de los sentimientos en el mismo momento que surgen. Sin embargo, si desea discutir un asunto que tiene mucha carga emocional, lo mejor es que espere a que puedan sentarse a hablar tranquilamente. Evite tratar temas espinosos cuando esté cansado, durante los momentos tirantes del día o en lugares que no haya suficiente privacidad o tiempo como para estar totalmente atento y tratar el tema a fondo.

No dejar para mañana los problemas de hoy. No ignorar el problema cuando surge; lo mejor es tratarlo y resolverlo en el mismo momento o hacer un acuerdo para llegar a él solicitando la ayuda que corresponda (profesional) si no se encuentra solución. Cuando se ignora el problema, los sentimientos negativos tienden a aumentar y opacan a los positivos.

• No confrontar partiendo del prejuicio que el otro es el equivocado. Si disiente con la otra parte porque cree que él tiene la culpa y después resulta que no estaba en lo cierto, luego los dos van a tener que superar otro problema adicional, que es eliminar los prejuicios para que la verdad finalmente aflore.

• Antes de defenderse escuche lo que la otra parte quiere decirle. Cuando se recibe una acusación de cualquier tipo, automáticamente se tiende a explicar el asunto desde el propio punto de vista. Aunque esta parece ser una reacción lógica, en realidad se trata de un acto defensivo innecesario y contraproducente. Cuando la otra parte confronte para tratar un asunto, concéntrese primero en sus sentimientos y trate su defensa como un asunto aparte (haga preguntas y esclarezca al máximo que le pasa realmente a la otra parte). Con frecuencia descubrirá que el problema no depende de usted y que ambos pueden resolverlo.

• Trate un solo asunto por vez. Durante las discusiones muchas personas tratan de defender su posición contra viento y marea, y para lograr su objetivo traen a colación asuntos del pasado en los cuales creen que la otra parte estaba equivocada. Esto solo sirve para aumentar la complejidad de la discusión y que sea más difícil llegar a un acuerdo. Hay que concentrarse en resolver un solo tema y, una vez que se haya logrado, entonces sí pasar a otro.

• Diga exactamente lo que quiere decir. No generalice; nuestras palabras pueden parecernos suficientemente claras, pero quien está escuchando puede interpretarlas de una manera totalmente diferente.

• Escuche con atención y asegúrese de entender. No saque conclusiones precipitadas ni se ponga a la defensiva. Si están discutiendo algo importante, trate de repetir a la otra parte lo que usted oyó. Si pone en duda la validez de alguna frase, repita palabra por palabra, simplemente para comprobar si la escuchó bien.

• Haga peticiones, no exigencias. Exigir trae aparejado que detrás del incumplimiento habrá un castigo (una crítica, un gesto, un silencio, dar media vuelta e irse). La relación se torna mucho más afectiva cuando somos capaces de hacer peticiones y dejar las exigencias de lado.

• Es mejor responder que reaccionar. Esta es una de las formas más importantes de mejorar la comunicación y la convivencia, ya que la tendencia a reaccionar suele causar serios problemas de comunicación y comprensión. Cuando usted reacciona a causa de un acto que el otro hizo, deja de vivir según sus parámetros permitiendo que las palabras o acciones del otro influyan en su comportamiento. En lugar de ello hable sobre lo dicho o sobre el acto realizado por la otra parte y vea si su reacción (la de la otra parte) es apropiada.

• Regla principal: haga que la comunicación se mantenga en el nivel de los sentimientos. A veces necesitamos decir algo, pero nos da miedo que la otra persona se sienta herida, se enoje o malinterprete nuestras palabras. Es importante establecer primero un contacto afectivo, de corazón a corazón, poniendo en primer lugar el amor y los sentimientos mutuos. Esta regla debe ser prioritaria, por encima de cualquier asunto que surja en la relación. Si usted abre su corazón y muestra su vulnerabilidad, la otra persona sentirá el deseo de respetar sus sentimientos y hacer honor a la confianza que usted le ha demostrado.

 

Fuente: Aimetta y asociados.