Cómo será la maquinaria del futuro
Principales tendencias en equipos agrícolas
03/08/2017 | 12:05
Mario Bragachini y Fernando Ustarroz desarrollaron una visión de lo que puede pasar con el sector de la maquinaria agrícola de cara al 2025. En un trabajo titulado “El valor agregado de la maquinaria agrícola y de las agropartes en la Argentina” plantean las siguientes corrientes para los próximos años.
Rumbos tecnológicos
Habrá una inclinación de los productores agropecuarios a demandar máquinas con más capacidad de trabajo, que serán en su gran mayoría autoguiadas y robotizadas. Esta moderna maquinaria agrícola demandará menos horas/hombre por hectárea.
Muchas de las futuras máquinas y equipos serán más livianos para evitar agresiones al suelo. Implicarán traslados con menos presión específica y nuevos neumáticos y bandas de caucho. Las máquinas requerirán materiales constructivos livianos y resistentes (aleaciones, materiales compuestos, biomateriales y fibras vegetales).
Dentro de las tendencias tecnológicas del sector metalmecánico destinado a la agroindustria, podría presentarse avances revolucionarios en electrónica, software, comunicaciones, conectividad y robotización.
Podría avanzar el desarrollo de revolucionarios sensores capaces de identificar objetos, plantas, estado de humedad y nutrición del suelo y variables climáticas (como humedad relativa, temperatura, velocidad del viento, lluvia, evapotranspiración actual y potencial, entre otras).
Estos sensores podrían tener capacidad para escanear grano y detectar daño mecánico, impurezas, contenido de aceite y proteína sobre una cosechadora de grano o de forraje.
También avanzaría el desarrollo tecnológico en sensores capaces de detectar el estado nutricional de un cultivo y/o la presencia de malezas, sensores de torque en órganos importantes de las máquinas, sensores que ayudarán a la autorregulación de las sembradoras, sensores que guiarán una máquina entre líneas de cultivos, sensores que detectarán hormonas y comandarán a las cosechadoras de frutas para recoger solo la madura. También se desarrollarán sensores de insectos y de dióxido de carbono en granos almacenados, sensores remotos colocados en drones y sensores para ganadería de precisión que detectarán el estado corporal de los animales.
Estos sensores ayudarían a recoger datos que alimentarán software con inteligencia en la propia máquina (big data, algoritmos que se autoprogramarán para resolver distintas situaciones a una velocidad mayor que un especialista), o bien operativos sobre la nube web interconectada con la máquina, con posibilidad de transformar datos electrónicos en información agronómica útil en tiempo real.
Los sensores podrían elaborar un diagnóstico que modifique el comportamiento de las máquinas en fracciones de segundo a nivel de un metro cuadrado (semilla, fertilizante, fitosanitario).
Máquinas con inteligencia precargada
Las máquinas de los próximos años serán precisas, inteligentes, automatizadas y con inteligencia precargada. Posibilitarán un automatismo de funcionamiento programable.
Estarán interconectadas a través de una plataforma web y de otros sistemas de comunicación en tiempo real, con el objetivo de guiarlas respetando todo tipo de variabilidad de suelo, de cultivo y de clima.
Las máquinas de 2025 serán robotizadas en un 90% y no serán conducidas sino programadas, lo que permitirá más productividad y menor consumo de energía; serán más amigables con el suelo, con el ambiente y con el operario, y no sólo serán inteligentes para producir granos y forrajes, sino también para cultivos regionales e industriales y producciones pecuarias.
Hacia 2025, los fabricantes del sector diversificarán su producción hacia máquinas de procesos agroalimentarios con fuerte crecimiento tecnológico, que le otorgará una buena competitividad sistémica incrementando la demanda de puestos de trabajo calificados.
Las máquinas tendrán como energía primaria motores endotérmicos muy eficientes, de muy baja emisión de gases contaminantes (gasoil, biodiésel, etanol, metano, hidrógeno).
Las máquinas para producir granos serán más grandes y eficientes y más chicas y robotizadas en fruticultura, horticultura y cultivos especiales.
Los minirrobots podrán trabajar con energía eléctrica (baterías recargables), o bien directamente con energía solar. La Argentina dispondrá del servicio de muchos satelitales propios y alquilados, redes de radares y un buen servicio de sensores remotos portables sobre satélites, aviones y drones, para optimizar el manejo de insumos variables.
Como el agua dulce será una limitante, el riego evolucionará en eficiencia, desapareciendo el riego por manto reemplazado por el de aspersión inteligente; tiene gran futuro el riego por goteo y el riego por goteo subterráneo.
En cada campo habrá más máquinas que operarios: tres o cuatro “volantes” y uno o dos fijos. Se viene la era de la robótica y de las máquinas programables, como hace años ya ocurrió en la industria.
Las máquinas ofrecerán una total trazabilidad del proceso realizado y cada movimiento será controlado en tiempo real; sus operaciones serán comunicadas al celular del interesado.
Un sector con competitividad sistémica
El año 2025 tomará al sector de máquinas, agropartes y agrocomponentes argentinas muy actualizado y tremendamente diversificado, con competitividad sistémica y nuevos puestos de trabajos ganados.
El gran avance de competitividad empresarial del sector maquinaria agrícola argentina vendrá del lado del crecimiento y desarrollo de procesos agroalimentarios; dependerá de una buena “antena” tecnológica y de un avance en las inversiones en desarrollo, donde el Estado apueste a la ciencia y tecnología, a la capacitación formal y no formal de recursos humanos y a la profesionalidad de las instituciones que sean capaces de sumar y socializar conocimientos, con un buen desarrollo del mercado.
