SISA: Características del nuevo sistema unificado de información agropecuaria

Tomará como base de datos el anterior Registro Fiscal de Tierras Rurales Explotadas

28/05/2018 | 1:12

El Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA) busca simplificar los trámites y evitar la duplicación de información que remiten los contribuyentes a los distintos organismos oficiales.

En la presentación del sistema se planteó que se reducirá en más del 50% la información requerida, tendrá operatoria más sencilla y será enteramente on line, sin trámites presenciales. En teoría, viene a terminar con la burocracia fiscal que se exigía para desarrollar la actividad agrícola en el país.

 

Resolución 4248

La Resolución Conjunta 4248 (B.O 23.05.18), crea el “SISA” y establece el reemplazo y unificación de los registros y regímenes informativos vinculados a la actividad de producción de granos, incluyendo el Registro Fiscal de Operadores en la Compraventa de Granos y Legumbres Secas (RFOG); el Registro Fiscal de Tierras Rurales Explotadas (TIRE); el Padrón de Productores de Granos Monotributistas; el Régimen de Información de Capacidad Productiva de Productores de Granos; el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (Renspa); el Registro de Usuario de Semillas de Soja y Trigo (RUS).

Un dato por tener en cuenta es la base que se utilizará para migrar la información al nuevo sistema, que será la del Registro Fiscal de Tierras Rurales Explotadas (TIRE), obligando a los sujetos alcanzados por este último a tener regularizada su situación antes de la entrada en vigor del SISA.

A partir del mes de noviembre, los productores sólo tendrán que presentar dos declaraciones juradas por año, en vez de las siete actuales (superficie de cultivos de verano; producción de trigo; producción de soja, maíz y girasol; existencias; existencias en inmuebles de terceros; compra de silobolsas y superficie de cultivos de invierno).

 

Inscripción obligatoria

La inscripción será gratuita y obligatoria para los productores de granos y semillas en proceso de certificación -cereales y oleaginosas- y legumbres secas; para los operadores que intervengan en la cadena de comercialización de dichos productos y para los propietarios, copropietarios, usufructuarios y ocupantes, cualquiera fuera su título, y para sus subcontratantes, cualquiera fuera su modalidad de contratación, de tierras rurales explotadas situadas en el país, en la medida en que en ellas se desarrolle el cultivo de dichas especies.

Lo más relevante del sistema viene con el uso de un scoring (sistema de evaluación automática) que determinará, para los sujetos obligados, un “Estado de Contribuyente” que tendrá en cuenta la conducta fiscal, así como la información relacionada con los demás organismos intervinientes.

El “Estado de Contribuyente” permitirá administrar beneficios fiscales en virtud de la calificación obtenida, en reemplazo de las consecuencias que se derivaban de las exclusiones o suspensiones en el Registro Fiscal de Operadores de Granos. En el cuadro se presenta la diferencia entre ambos sistemas.

En poco tiempo habrá más novedades respecto de fechas, datos y formas de cumplimiento, debido a que la resolución establece que, en un plazo no mayor a 60 días, contados desde la publicación oficial, los diferentes organismos intervinientes dictarán las reglamentaciones correspondientes.

Finalmente, no se puede dejar de lado que un nuevo registro, que tiene como objetivo principal lograr que los productores puedan dedicarse solamente a producir mejor y no ser “cadetes del Estado”, genera una alta expectativa tanto a operadores de la cadena como a sus asesores.

El gran interrogante será el nuevo sistema de scoring. Si el Estado no toma los recaudos necesarios para dotar al contribuyente de herramientas financieras para cumplir con sus obligaciones fiscales, será una medida que, lejos de beneficiar, terminará perjudicando a un sector que no merece seguir siendo discriminado en los controles, regímenes y obligaciones que se le cargan desde hace dos décadas.

 

 

 

Fuente: Mariano Echegaray Ferrer. Agroeducación