Impulsan la creación de un instituto de promoción del trigo argentino y sus derivados

Tendría como propósito participar en ferias, congresos y eventos que permitan la colocación del grano y de productos con valor agregado en el mundo

19/06/2019 | 6:00

Diego Cifarelli, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), impulsó la idea de crear un ente dedicado a la promoción del trigo argentino, similar al que existe para la carne vacuna y para los vinos.

En un reciente programa especial de Canal Rural justificó la necesidad en los 20 millones de toneladas de cereal que se producen actualmente, que exigen planificar cómo ubicar ese volumen de manera estable.

“La exportación va a seguir haciendo eficientemente su trabajo: llevan el grano de trigo a 50 destinos y pueden conquistar muchos más. Pero hay asignaturas pendientes en otros eslabones de la cadena porque, por ejemplo, la harina tiene solo dos destinos y la pasta seca, uno”, distinguió.

“Estas cuestiones tendría que ser atendidas por el eslabón específico, pero también por un ente que represente a toda la cadena y que esté presente en todos las ferias y congresos para promover los productos, como Anuga, SIAL, International Grain Council, etc”, propuso.

En esa línea de ideas, dijo que el cultivo de trigo no tiene techo para su expansión en nuestro país. Entonces, “¿por qué habría que ponerle un techo a la comercialización?, se preguntó.

Según el directivo, el ente por crear se financiaría con los resultados positivos que generaría. “Hay que empezar a hablar con los funcionarios para organizar este tema, sabiendo que los recursos públicos son muy limitados actualmente. Pero no hay que olvidar que la cadena de trigo generaba 160.000 empleos en 2016 y siguió creciendo”, justificó.

 

Techo lejano

Cifarelli entiende que hay muchas posibilidades de crecimiento en la colocación de productos argentinos en el mercado mundial. “Con 13 millones de toneladas de grano de trigo exportadas recién estamos quintos en el ranking mundial. Por su parte, los embarques de harina -700.000-800.000 toneladas por año- permitieron un ingreso de 300 millones de dólares al país, que  representan el 6 por ciento del mercado mundial de harina, que mueve 5000 millones de dólares. En la segunda transformación del trigo -pastas, pan congelado, pan lactal, etc.- la Argentina no participa del mercado mundial”, cuantificó Cifarelli e invitó a modificar la situación descripta.

Para que este desafío se concrete hacen falta dos cosas que debería proveer cualquier gobierno:

  • Dar certezas y reglas de juego estables a las empresas. “No se puede hacer un plan estratégico a tres meses en un molino; para invertir, pedir crédito o comprar maquinarias hay que tener un horizonte de tres a cinco años por lo menos. No se puede fabricar un producto y abrir un mercado en el exterior pensando que el tipo de cambio se modificará bruscamente en dos meses”, razonó Cifarelli.
  • Eliminar impuestos distorsivos, como los derechos a la exportación. Además, el Estado debería dar reintegros de los impuestos pagados, en tiempo y forma.

Cifarelli pidió “un libre mercado para poder competir en el mundo; el resto debe ser responsabilidad de las empresas actuantes”.

Según comentó, la molinería tiene potencial de industrialización de 13 millones de toneladas, pero en la actualidad muele solamente 6. Si se pudieran exportar 2 millones de toneladas de harina en los próximos dos años, se utilizaría mejor la capacidad instalada diluyendo costos fijos.

La molinería es un sector que realiza permanentes inversiones para tecnificarse y una prueba de ello es el “harinoducto” que creó un molino histórico de Salto para abastecer directamente a Arcor en córdoba. El proceso de inversión podrá acelerarse con tasas de interés más bajas que las que rigen actualmente en el mercado.

 

El precio del pan y de la harina

En los últimos días nuevamente ganó la tapa de los diarios el precio del kilo de pan que algunos comercios llevaron a 100 pesos. En ese comportamiento poco tiene que ver el valor del trigo y de la harina.

Según explicó el presidente de FAIM en el programa de Canal Rural, la incidencia de la harina en el precio final del trigo es de 15 pesos por kilo, provenientes de que una bolsa de harina vale 800 pesos y y da 60 kilos de pan.

El directivo explicó que probablemente quienes tengan los precios más altos no sean los panaderos que tienen producción propia sino los que son solo un despacho de pan o los que le compran la harina a un intermediario en vez de a un molino.

Más allá de eso, también dijo que “hoy el panadero está muy presionado por el costo del gas, de la energía, de la mano de obra, de la Tasa de Seguridad e Higiene, de la Tasa de Abasto, etc.”.

“Es muy fácil echarle la culpa del  aumento de precio de pan al precio de la harina, pero hay que recordar que hay mucha competencia entre los molinos, que copian las subas y bajas del precio del trigo que tiene, a su vez, valores internacionales de referencia”, concluyó.