Viento de cola para el maíz argentino
Las pérdidas de producción en Estados Unidos abren una oportunidad para aumentar las exportaciones
18/06/2019 | 12:33Hasta hace 40 días era muy difícil encontrar un elemento alcista de magnitud, que hiciera pensar que el mercado de maíz podía tener un cambio de tendencia como el que se ve.
Si bien es verdad que la siembra en Estados Unidos comenzó con clima extremadamente húmedo, y que los primeros informes de avance mostraban retrasos, las experiencias de otros años hacían pensar que en cuanto se abriera la “ventana” de siembra avanzarían con todo como siempre lo han hecho. Esa “ventana” de siembra se abrió muy poco en las principales zonas de producción y así se llegó a mediados de junio con un avance bastante incierto.
El último reporte de oferta y demanda del USDA recortó en 1,2 millones de hectáreas su proyección de siembra y el rinde en un 6%. A simple vista se podría pensar que la baja en el rinde es muy grande, pero la realidad es que hay estimaciones que hablan de mayores reducciones posibles solo con el atraso en las fechas de siembra. Ni hablar del mal arranque de los cultivos, de la continuidad de las lluvias en exceso y de las bajas temperaturas.
Respecto de las hectáreas, la mayoría de los estimadores privados consideran que el recorte del USDA fue escaso, y los valores esperados llegan a bajas de hasta de 5 millones hectáreas o más.
Entonces, si se combina la incertidumbre sobre hectáreas que finalmente se siembren con todo lo que queda por delante para que se defina el rinde y con un arranque malo, se puede inferir, como mínimo, que el mercado va a seguir con mucha volatilidad.
Oferta mundial
Cuando se analiza la oferta mundial se observa un cimbronazo importante, producto de que el primer exportador mundial pierde, en una campaña, entre 34 millones de toneladas (estimación del USDA en junio) y 50 o 60 millones (como algunos privados estiman que puede ocurrir).
El tema no queda solo ahí: con esta reducción de producción y con la suba de precios que ya llegó al 30% desde los mínimos del 13 de mayo, se espera un recorte en la demanda. Es decir, debería haber un racionamiento de la demanda para que los stocks finales del primer productor y consumidor mundial no queden en niveles extremadamente bajos.
Cuando se dice que Estados Unidos es el primer consumidor mundial, está expresando que consume la mayor cantidad domésticamente. En la campaña 2018/19 consumió internamente 310 millones toneladas; para la 2019/20, el USDA había estimado 315 millones de toneladas, que bajó en junio a 307 millones. Estos niveles de consumo tan elevados se concretaron todos los años desde la campaña 2014/15. No son fondos especulativos comprando, ni el gobierno componiendo stocks de reserva, como hizo China durante años. Es consumo real, con la industria del etanol demandando 139 millones toneladas, el consumo forrajero llevándose 134-138 millones y otros usos industriales por encima de 35 millones de toneladas. ¿Cuánto puede bajar este consumo doméstico?
Para beneficio del resto de los países exportadores, es esperable que el mayor recorte de Estados Unidos se haga en el volumen que destinan a exportación. El USDA mostró una baja en este ítem, por ahora solo de 3,2 millones de toneladas.
Ranking de exportadores
En el ranking histórico de principales exportadores de maíz figura primero Estados Unidos, luego la Argentina-Brasil y después Ucrania.
Por lo expuesto, el primero viene incierto en cuanto a su producción y saldo exportable; Brasil y la Argentina vienen excelentes. Nuestro competidor más directo, Brasil, tiene un elevado consumo doméstico que atender (70% de la producción); Estados Unidos utiliza internamente el 84%. La Argentina, por el contrario, por ahora sólo consume domésticamente el 32% de su oferta total.
Entonces, en primera instancia, se puede esperar que Chicago siga sostenido mientras continúa el clima tan complicado y que el mercado internacional responda en la misma dirección.
De los principales exportadores, la Argentina es el que está mejor posicionado para atender la caída en la oferta de exportación de Estados Unidos; puede aumentar sus exportaciones sin desatender su consumo doméstico.
Hay que seguir muy de cerca lo que ocurra en Estados Unidos con la producción. Pero ya podemos ir haciéndonos la pregunta: ¿Por fin llega el viento de cola a Argentina?
Fuente: Paulina Lescano. Agroeducación
