La implantación de trigo se complica por los excesos hídricos
Barro y falta de piso conspiran contra el avance de las sembradoras
11/06/2018 | 6:00
Nuevamente, los excesos hídricos están dificultando la implantación de los trigos en algunos campos de la región norte. Después del verano seco y abril y mayo con la situación opuesta, la cuestión climática no termina de normalizarse.
En ese contexto, los agricultores y los contratistas están complicados para avanzar rápido con la siembra de trigo.
Según la Bolsa de Comercio de Rosario, en el noreste de Buenos Aires cayeron 300 milímetros en mayo, por lo que sólo se sembró el 5% del área programada. Entre los productores comienza a haber preocupación por estos atrasos, provocados por el barro y por la falta de piso, lamentando por las variedades de ciclo largo que ya tendrían que estar sembradas.
En Córdoba y Santa Fe el progreso de la siembra es mayor, aunque muy heterogéneo. En el centro y sur de la primera y en el sudeste de la segunda se observa el 50% del área implantada.
Estimaciones
Estos avatares climáticos también dificultan las estimaciones de área final por implantar. La Bolsa de Comercio de Rosario vaticina que el área triguera se expandiría en un 10%, cubriendo 6 millones de hectáreas si se superan estas barreras que impone el clima. Buenos Aires sumaría un 22% en superficie, Santa Fe un 20% y Entre Ríos un 10%.
Por otro lado, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, las labores de implantación en el territorio nacional alcanzaban el 8,2% y mostraban un retraso interanual de 4, 6 puntos porcentuales al 31 de mayo.
Por su parte, la superficie estimada por el Minagro es de 6,15 millones de hectáreas, igual a la de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que estima un área de 6,1 millones de hectáreas.
En síntesis, se está poniendo en marcha una campaña muy supeditada a lo que suceda de aquí en más con las lluvias. Hay sectores de la franja triguera oeste que necesitan un refuerzo de precipitaciones. En el este, en cambio, se precisa alivio, porque los problemas de barro y saturación de suelos podrían terminar siendo una limitante de la siembra. De todas formas, si el clima se normaliza, la campaña 2018/19 promete ser la más importante de los últimos 15 años porque los precios son un gran acicate para los operadores.
