Claves para producir más carne en el norte argentino
El consultor Juan Elizalde propone combinar el pastoreo directo de Gatton panic con el engorde a corral aprovechando el maíz barato
17/11/2017 | 6:00
Juan Elizalde brindó una charla en la Jornada de Ganadería y Compromiso del IPCVA realizada en Tucumán, en la que analizó cómo juega el aprovechamiento de las pasturas megatérmicas frente a terneros caros en el noroeste del país, región deficitaria en carne para consumo local y con alto potencial para la exportación. En el boletín Valor Carne se publicó un resumen de la exposición del técnico, que se reproduce a continuación.
La raíz del problema
En el NOA, las pasturas producen todo el forraje del año en sólo seis meses, ya que las lluvias se inician en noviembre y finalizan en abril-mayo. Por lo tanto, lo requerido para la alimentación invernal se debe diferir desde el verano hacia esa estación. Esta transferencia de un forraje florecido y semillado ocasiona pérdidas en cantidad y sobre todo en calidad, al permanecer en pie por más de seis meses, comprometiéndose la eficiencia de conversión de materia seca en carne.
En concreto se precisan, en promedio, 80 kilos de materia seca para producir un kilo de carne en el ciclo completo vacuno. En la región pampeana, en cambio, donde los forrajes se producen y consumen a medida que crecen durante todo el año, ese parámetro baja a 44 kilos de materia seca por kilo producido. Esto marca la necesidad de diseñar estrategias que permitan maximizar el aprovechamiento de las megatérmicas, tanto cuando crecen como en el diferido invernal.
Para comerte mejor
El consumo de un forraje seco y deficiente en nutrientes puede mejorarse incluyendo una amplia gama de suplementos proteicos en otoño-invierno-primavera, hasta que comience el rebrote de las pasturas, tras el inicio de las lluvias. Se debe estudiar el agregado de algunos aditivos que permiten mejorar la digestión y el aprovechamiento de estos forrajes diferidos, como probióticos, ionóforos, minerales deficientes, etc.
Otra opción es consumir todo el forraje en el momento en que crece, de noviembre a abril, lo cual implica utilizar corrales de recría durante el invierno. Hay experiencias de casi 15 años con este tipo de sistemas, que llevan adelante varias empresas del NOA.
Estos corrales de recría sustituyen al diferido en el invierno y permiten regular la ganancia de peso durante esa estación. De esta forma, se puede ajustar la carga de las pasturas pasando de 1,5 cabezas/ha en primavera (porque se necesitaba diferir forrajes hacia el invierno) a 4 cabezas/ha, consumiendo todo el pasto en el período de gran crecimiento. Esta diferencia de manejo determina que el margen bruto de la recría pase de 70 U$S/ha, teniendo que diferir forraje, a 300 U$S/ha, cuando se consume todo el forraje verde y con la máxima calidad.
A su vez, la terminación a corral de estos animales ya recriados, una vez terminado el período de crecimiento forrajero estival, posibilita mejorar el margen de 77 a 112 U$S/ha en el caso de recría con diferido y de 300 a 569 U$S/ha, en el sistema con corral de recría.
