Cuánto afectan las nuevas retenciones a los embarques de carne

A los valores actuales, la actividad tributa aproximadamente el ocho por ciento como derecho de exportación

10/09/2018 | 2:00

Luego de las medidas anunciadas por el Gobierno, la exportación de carnes quedó con un derecho de exportación del 12%, que no puede superar los 3 pesos por dólar, con lo que hoy tributa alrededor del 8%. Además, siguen rigiendo los reintegros de entre el 1 y el 1,25% para la carne sin hueso, principal producto embarcado.

En los últimos cuatro meses y medio, desde que se inició la corrida cambiaria, el tipo de cambio aumentó 90%, un valor que se reduce al 68% si se consideran los efectos de este nuevo derecho de exportación y las anteriores reducciones de reintegros.

Mientras, el precio del novillo tipo exportación aumentó 40%, lo que pone en evidencia la mayor competitividad de la carne argentina.

 

Un aporte al país

Según la opinión de Miguel Gorelik, director de Valor Carne “si las medidas oficiales anunciadas sirven para eliminar el déficit público, responsable de la crisis argentina por décadas, el precio que el sector exportador debe tributar es moderadamente bajo”.

“En los ocho meses transcurridos de este 2018, se dio una sucesión de eventos que fueron profundizando la crisis fiscal, cambiaria y financiera, con sus repercusiones en la economía real, haciendo eclosión a fines de agosto. Entonces, el Gobierno anunció medidas ambiciosas, cuyo gran objetivo es la eliminación del déficit público primario para 2019”, rememora el analista.

En el camino, el peso perdió el 53 por ciento de su valor, la inflación prevista para este año creció del 19% al 40%, la tasa de política monetaria aumentó del 28 al 60% actual y la actividad económica retrocedió de un leve a crecimiento a una suave caída, para señalar sólo a algunas variables más relevantes.

“Más de la mitad de los recursos para la eliminación del déficit público provendrán de la reinstalación de las retenciones, que incluso el Gobierno considera un instrumento muy malo”, añade Gorelik.

Pero esta vez el agro no fue tan discriminado como sucedió en anteriores ocasiones. “El nuevo gravamen fue aplicado a la totalidad de las exportaciones argentinas y no sólo a las de origen agropecuario”, diferencia Miguel.

“A nadie le gusta que le apliquen un impuesto y, mucho menos, cuando éste es nocivo. Pero tampoco se puede dejar de ver cómo ha mejorado la competitividad general del país, después de muchos años de haber convivido con una moneda sobrevaluada. Gracias a la devaluación, el peso, por el momento, ha dejado de estar sobrevaluado”, agrega.

A modo de síntesis, Gorelik dice que “si las medidas adoptadas sirven para alcanzar el objetivo de eliminar el déficit, gran responsable de la crisis argentina durante décadas y de su involución económica de largo plazo, el precio que el sector exportador debe tributar es moderadamente bajo”. Y concluye: “por supuesto que ése no es el único problema del país. Pero su eliminación permitirá encarar los otros problemas estructurales que nos aquejan con otro prisma, como el peso del Estado en la economía, la alta presión fiscal o la baja inversión en infraestructura. El éxito para alcanzar esos objetivos de manera sostenible puede ser histórico. Cada uno tendrá que evaluar si el aporte que le toca hacer es razonable o no”.