Ganadería con nuevos precios
Los valores tuvieron una recuperación importante, pero no resultan suficiente para alentar un aumento de la superficie destinada a la actividad
26/02/2019 | 6:00El precio del novillo general comercializado en el Mercado de Liniers promedió 59,17$/kg durante la primera quincena de febrero, lo cual representa una suba del 83% con respecto a febrero del 2018.
En los primeros dos meses de 2019 el valor de esta categoría registró un incremento nominal del 36%. En términos reales, incorporando la inflación mensual de los últimos 6 años, se observa que el precio actual del novillo se ubica un 8% por encima del promedio de los últimos 6 febreros.
Con respecto a la invernada, el precio del ternero de 160-180kg aún no logra recuperar el terreno perdido durante el año pasado. Si bien las subas del gordo lograron “darle aire” al asfixiado precio de terneros y terneras, las subas de 2019 se encuentran por debajo de los promedios de febrero. Comparando con los últimos 6 febreros, el precio actual del ternero destetado se encuentra un 10% retrasado.
La relación de compraventa de hacienda se ubica en una situación inusual, próxima a la paridad. Son necesarios 1,08kg de novillo para reponer 1kg de ternero. La condición de paridad se da a partir de precios en alza para la invernada y el gordo.
Mejoras para el feedlot
Por otro lado, el precio de la hacienda en pie avanzó con respecto a la cotización del maíz. Al cierre de 2018, 120kg de novillo equivalían a una tonelada de maíz; en estos días la cifra desciende a 87kg de gordo.
La mejora del precio relativo de la hacienda para faena respecto de la invernada y del precio del cereal se tradujo en una rápida recuperación del margen bruto instantáneo de los engordes a corral con destino para consumo. Luego de un 2018 con predominio de quebrantos, los primeros meses del 2019 revirtieron la tendencia.
Bajo la relación de precios actuales, el engorde a corral de 200 a 340kg cierra un margen bruto por cabeza de 1132$/cabeza (antes de impuestos y sin considerar el factor financiero). Esto genera un mayor poder de compra de los feedloteros, que se traslada al precio de la invernada.
Los números del ciclo completo
Por su parte, los modelos de ciclo completo también han reacomodado sus números. Partiendo de los precios y costos actuales, una recría de 6 meses, de 180kg a 276kg, con implantación de verdeos en el oeste bonaerense, considerando un arrendamiento de 70kg de carne por hectárea, arroja un margen de 24U$S/cabeza. Si se continúa con una terminación a corral para llegar a fin de año a los 390kg el margen total es de 111U$S/ cabeza.
El caso de un ciclo de engorde más extenso -de 9 meses de recría más 3 meses de terminación a corral llegando a marzo de 2020 con un novillo de 460kg- genera un margen es de 144U$S/cabeza si se mantiene el escenario actual, con una recría de US$ 50/cabeza. Este modelo, más allá de abarcar un plazo más extenso, genera mejor resultado a partir de una mayor cantidad de kilos ganados a pasto.
Más allá de los márgenes, los modelos de ciclo completo resultan más estables ante variaciones en precios de hacienda y grano.
Cómo están las empresas ganaderas
Cría
Hoy el criador se entusiasma con la recuperación del precio del ternero, pero espera más. Atento a lo que ocurre en Liniers, aguarda un mayor traslado de precio hacia la invernada, entendiendo que la relación de compraventa actual es muy favorable para el engordador. Por otra parte, en la región pampeana transcurre un muy buen verano climático, con muy adecuada oferta forrajera, con lo cual no hay apuro de venta desde ese aspecto.
Las urgencias del criador hoy pasan por el factor financiero. Luego de un año muy flaco en ingresos, la espalda financiera es chica. En muchos casos deciden vender una parte del destete en forma anticipada, hacer caja y esperar para el resto del plantel mejor precio mientras se suman kilos a campo.
Invernada
Desde el lado de los engordadores, este año se amplían el abanico de compradores. A la fuerte demanda feedlotera, se suman el regreso los recriadores a pasto y la competencia de los mismos criadores, que, viendo la mejora de precios relativos de la carne con respecto al grano, deciden sumar kilos con suplementación y diferir las ventas en el año. Todo este escenario se da en un año en el cual no se espera un crecimiento significativo de la oferta de terneros y terneras.
Considerando estos factores, los engordadores que vendieron durante las últimas semanas salieron rápidamente a reponer entendiendo que enfrentan una buena ventana de compra. Aquellos que hoy no logran financiarse desde la ganadería para comprar invernada apuestan a una baja durante la zafra, y en el caso de empresas mixtas, cambiar granos por carne a cosecha.
Márgenes ganaderos vs agrícolas
Por ahora no se ve la intención de destinar una mayor superficie a la ganadería. En el mejor de los casos se aumentará la carga debido a las buenas condiciones forrajeras.
El productor todavía no tiene la tranquilidad ni la previsibilidad necesaria para encarar cambios estructurales. Hay entusiasmo por precios, pero no se tiene la certeza de si llegaron para quedarse, si van a rebotar en los mostradores de carnicerías, o si dieron un salto aislado y de aquí en adelante los ingresos de la ganadería irán perdiendo terreno contra la inflación y tipo de cambio.
Desde otra lógica, está quien decide aprovechar este buen momento ganadero para vender, cancelar obligaciones en pesos, superar la presión de cosecha del girasol y diferir ventas del maíz esperando mejores cotizaciones a lo largo del año.
El factor financiero es el principal freno que hoy enfrenta la ganadería para seguir avanzando en precios. Este comportamiento se observa en el alto porcentaje de hembras en la faena de los criadores y las compras atadas a ventas previas de los engordadores.
En los empresarios agrícolas, sí se escucha en varias zonas la intención de incrementar la superficie de producción de granos por sobre la ganadera, más allá de que los números proyectados no son los pretendidos por la historia y el riesgo que implica la actividad.
Sucede que el capital inmovilizado para la actividad ganadera es mucho más alto que el de la agrícola. En la segunda, las alternativas de financiación siguen existiendo, como las ofertadas por el sector comercial desde herramientas como canje a futuro o a cosecha. Súmese que muchos de los gastos de la actividad se pagan a cosecha, como el transporte, los gastos comerciales, el servicio de cosecha, etc.
Para una misma zona, y sobre todo las alejadas a los puertos, como puede ser el oeste bonaerense, el margen neto de la secuencia trigo/soja ronda los 100U$S/ha a los precios actuales en campo arrendado. Esa actividad tiene una rentabilidad después de impuestos a las ganancias del 10-12% anual, difícil de alcanzar con la ganadería actual.
Fuente. AZ Group.
