La ganadería argentina necesita un plan estratégico
Es preciso evitar los recurrentes ciclos de retención y liquidación de hacienda
10/12/2018 | 6:00
Pareciera un contrasentido que en la Argentina se esté buscando una mayor producción y eficiencia en los rodeos para aprovechar la oportunidad de abastecer al mundo y al mercado interno y, por otro lado, los precios de la ganadería tienden a la baja por la gran oferta.
Para que estas dos realidades no sean contrapropuestas y se anulen entre sí generando una gran desilusión en los productores habría desarrollar políticas activas para la actividad.
Políticas activas
En la actualidad no sería arriesgado decir que estamos ingresando en un proceso lento de liquidación como característica del ciclo ganadero. Posiblemente, las altas tasas de interés en el financiamiento sean el disparador de un proceso de venta abultada de animales gordos y de vacas, muchas de las cuales muestran signos importantes de preñez. La demanda china, orientada preferentemente a la vaca, completa este cóctel de necesidades de dinero con oportunidades de ventas convenientes.
Las políticas activas en los ciclos de la economía tienen como objetivo buscar contrapesos en los momentos de expansión o de recesión, de forma tal que en los momentos de bonanza se realizan “colchones” para ser aplicados en los momentos recesivos. Estas políticas las realizan todas las naciones, aun las que se presumen de capitalistas y liberales.
Otros países de la región como Uruguay, que posee una matriz de faena orientada en un 70 % al exterior y solamente el 30 % al mercado interno, tiene una industria frigorífica bastante concentrada y con signos de cartelización en la definición de precios de compra de hacienda. Por esa razón, habilitó hace unos años la exportación en pie de machos enteros a diversos países -principalmente a Turquía- permitiendo de esta forma mantener los precios internos de la hacienda relativamente tonificados. Este es un modelo de políticas activas que, sin dejar sin hacienda a la industria instalada, le permite obtener un piso de rentabilidad a los productores.
Los instrumentos comerciales creados para la utilización de modernos formatos contractuales de compra y venta futura con entrega de mercadería o sobre índices aportan medios al sistema. Una cuestión importante de la cadena es poder otorgar previsibilidad y generar procesos de fidelización de actores. El forward y el Futuro Ganadero permiten generar sinergias dentro de las políticas activas.
Las políticas activas, empero, no deben ser eternas; solamente son instrumentos puntuales aplicables a cada momento de la producción, de forma tal de lograr equilibrio en los mercados apostando a un modelo sistémico de crecimiento con todos los eslabones de la cadena.
Es importante remarcar que, en nuestra cadena, la aplicación de políticas activas debe ser prudente, dadas las características particulares del ganado en pie y la carne. El primero no puede ser acumulado eternamente y el segundo, la carne, es un producto perecedero, por lo cual en este sector no se aplican los stock de intervención, algo común en otras producciones como forma de morigerar los sobresaltos de precios.
Plan estratégico
La existencia de un plan estratégico para la cadena de ganados y carnes debería ser el marco elaborado, vía consenso, para que se establezcan los objetivos y plazos para desarrollar acciones estructurales, que fijen a 20/30 años las metas principales.
Un ejemplo de visión estratégica fue la de Brasil, convertido hoy en el gran productor mundial de carnes. Durante la década del 60 se tomó la decisión de establecer una política integradora de ocupación territorial de grandes espacios vacíos. La tierra y su proceso de titularización a cambio de la puesta en explotación fue dada a precios accesibles a cambio de futuras inversiones. El milagro de la exportación de carne en Brasil fue pasar de 100 millones de animales a más de 200 millones, resultado de una visión estratégica.
Para romper la contradicción de que debemos producir más pero que sin que esto se convierta en un bumerán produciendo caída de precios en el ganado, hay que desarrollar un programa con metas de crecimiento establecidas tanto para el consumo, que es nuestra gran plataforma comercial, como para la exportación. desarrollando un conjunto de políticas activas que actúen como aceleradores de una producción equilibrada.
Debemos definir claramente cuáles son nuestros cuellos de botella, a partir de los cuales habrá que aplicar los correctivos necesarios. Podemos enumerar muchos, pero es mejor concentrarse en los más problemáticos:
- Tasa nacional de parto y destete.
- Enfermedades sanitarias de los rodeos.
- Limitantes en pasturas implantadas.
- Crisis del sector lechero.
- Ampliación y adaptación de la industria frigorífica.
- Programas de financiamiento.
Las debilidades y fortalezas bien definidas son un formato de evaluación y predicción de cualquier actividad, de forma tal que no es erróneo pensar que también la ganadería las necesita.
Las fuerzas del mercado como correcto asignador de precios y recursos, a veces necesitan el acompañamiento de políticas activas temporarias y de dimensiones mínimas, de forma tal que no se conviertan en subsidios explícitos que generen distorsiones permanentes.
La cadena de ganados y carnes ha logrado en los últimos años consolidar un formato semi- institucional de representación con participación de todos los sectores, donde la acción más difícil para los argentinos pudo ser lograda: la de actuar con criterio asociativo. Si bien los puntos más finos quedan para acuerdos futuros, el valor de la convivencia es un primer paso sustancial de todo proceso.
La complicada situación en precios de la hacienda, tanto para la invernada como para el gordo, generan una sensación de desánimo en los productores, donde todas las expectativas del gran futuro de la carne ante la demanda mundial chocan con la realidad de una coyuntura ahogada en un proceso recesivo que secó el bolsillo de los consumidores. Cómo sobrepasar estos tiempos es la clave de poder acortar los ciclos con la aplicación de políticas activas, las cuales, seguramente, no solo serán fiscales vía la baja de impuestos.
Los nuevos modelos exigen interactuar coordinando políticas activas que expandan el proceso de transformación de animales livianos a pesados, obteniendo lo más rápido posible una oferta abundante de novillos gordos que solo aparecerán vía precios o vía financiamiento dedicado a prolongar la recría.
La simple enumeración de políticas activas realizada más arriba obliga a tener la grandeza de mirada que permita ver con criterio de cadena de valor. Que hoy el criador sea la variable de ajuste es tan malo como cuando a los frigoríficos exportadores les toco serlo. La inteligencia es animarnos a conversar todos los temas sin tapujos, defendiendo el interés nacional, sus fuentes de trabajo y, lo más importante, la marca que la Argentina tiene ganada en el mundo con sus carnes.
Fuente: Raúl Milano. Rosgan
