Prevén que seguirá la baja relación de compraventa entre el novillo y el ternero

El invernador castiga al criador por las altas tasas de interés y el elevado costo del maíz

09/05/2019 | 2:00

Es posible que la inusual relación de compraventa actual entre el gordo y la invernada se proyecte al primer semestre del año. Esta es la principal conclusión a la que arriba un informe del Rosgan que trata la coyuntura ganadera, que a continuación se transcribe.

 

Relación muy baja

Mucho se está hablando hoy en el sector ganadero sobre la relación inéditamente baja de compraventa de invernada y gordo.

Este indicador se mide a partir del valor del ternero liviano de 160-180kg y del novillo gordo para faena y es utilizado para conocer cuánto más caro se compra el kilo de invernada de lo que se vende finalmente el gordo.

En este sentido, a diferencia de la producción agrícola, la ganadería constantemente debe adaptar sus planteos productivos a las relaciones de mercado. Por ejemplo, cuando el precio de la invernada sube, el  invernador restringe su compra, estableciendo de algún modo un techo para el valor del ternero. Sin embargo, si el precio del gordo resulta atractivo, aun con una invernada cara, es posible generar incrementos en la ganancia por kilo producido y trasladarlos al precio de compra del ternero.

Lo interesante es que, al involucrar un proceso productivo, la relación entre ambas variables reviste un carácter temporal que la lleva a moverse por expectativas: en este caso, del valor futuro del gordo o incluso de otras variables que afectan los diferentes costos de producción como forrajes, costo financiero, impositivo, etc. Es así que varios factores pueden incidir en esta relación, de manera directa o indirecta.

Concretamente, en el contexto actual, producto de la mayor demanda exportadora, el valor del novillo gordo se encuentra sumamente sostenido con relación a otras categorías, reflejando, además, una escasez de oferta que comienza a tornarse estructural, si consideramos que esta categoría no ha logrado recuperar su participación en la faena los últimos 10 años.

A su vez, dentro de los factores indirectos que afectan la relación, resulta ineludible mencionar las elevadas tasas de interés que hoy afronta la producción y que, indefectiblemente, terminan ajustando por la variable menos elástica, en este caso el ternero.

En definitiva, aun sin haber ingresado al período donde naturalmente esta relación tiende a deprimirse por la misma estacionalidad de la zafra de terneros (abril-junio), ya se puede vislumbrar que el año 2019 marcará un nuevo escalón hacia abajo en la relación de compraventa.  Muy posiblemente el actual sea el piso en el cual se estabilizará en adelante, dada una demanda de exportación sostenida y una escasez estructural de novillos, que requerirá tiempo revertir.