Láctea Verónica: plantas paralizadas, sueldos adeudados y fuerte impacto social en la cuenca lechera santafesina

Trabajadores de la industria láctea Verónica denunciaron falta de pago de salarios, paralización de plantas y retiro de materia prima. “La situación es triste, desoladora y preocupante”, afirmó en Canal Rural Marcelo Muscio, jefe de planta en Clason.

26/01/2026 | 11:17

La situación de la empresa láctea Verónica se agravó en los últimos meses y generó una fuerte preocupación en el sur de la provincia de Santa Fe, una de las principales cuencas lecheras del país. Así lo expresó Marcelo Muscio, jefe de planta en Clason, quien describió un escenario marcado por salarios impagos, plantas paralizadas y un progresivo vaciamiento de la firma.

“Esto comenzó el año pasado, entre marzo y abril, cuando empezamos a no cobrar los sueldos. En junio dejamos de cobrar completamente”, relató Muscio. La deuda salarial alcanzó a entre 600 y 700 trabajadores en distintas plantas del país, con montos adeudados que rondaron entre 2,5 y 3 millones de pesos por empleado, incluyendo aguinaldo y adicionales.

Según explicó, un acuerdo firmado a fines de julio entre la empresa, el gremio y el ministerio de Trabajo de Santa Fe estableció pagos semanales para regularizar la deuda, pero el compromiso no se sostuvo. “El 8 de enero llegó y la planta de Totoras no contó con materia prima. Hoy estamos en enero sin producción”, señaló.

La situación se tornó aún más crítica en la planta de Clason, donde se paralizó totalmente la actividad por falta de leche e insumos. “Se paró el corazón de la fábrica: las calderas quedaron completamente detenidas”, afirmó Muscio, quien también denunció el retiro de mercadería y el cierre de sucursales en Rosario y Cipolletti.

Uno de los puntos más sensibles fue la decisión de la empresa de retirar la producción de sus propios tambos. “Verónica tenía tambos propios y los dueños sacaron la materia prima para entregarla a otra firma. Eso fue un golpe muy fuerte para nosotros”, aseguró.

Muscio indicó que no existió comunicación clara por parte de los propietarios, la familia Espiñeira. “Hace más de un mes que no tenemos respuesta. No sabemos cuál es la intención de los dueños”, expresó, aunque mencionó versiones sobre el interés de otras empresas en adquirir las plantas.

El impacto social resulta significativo en localidades como Totoras, Clason y San Genaro. “Somos 160 operarios. Multiplicalo por cuatro personas por familia: es un golpe muy grande para toda la región”, advirtió. A esto se sumaron deudas con productores, transportistas y proveedores, además de la falta de aportes a obras sociales y el incumplimiento de cuotas alimentarias.

Desde el ámbito político local, intendentes y autoridades acompañaron las gestiones ante el Ministerio de Trabajo, con el objetivo de preservar las fuentes laborales. “Lo más importante para nosotros es que se conserve el trabajo, ya sea con los actuales dueños o con un comprador que ponga en marcha la fábrica”, concluyó Muscio.

La entrevista completa en MercadoVisión: