Carne argentina: entre un 2025 agridulce y el desafío de salir de la dependencia china
Fernando Herrera, presidente de APEA, analizó el cierre de 2025 para los productores exportadores de carne vacuna y advirtió que 2026 se perfila como un año de transición, con menos faena, altos costos internos y la necesidad urgente de abrir nuevos mercados más allá de China.
05/01/2026 | 1:48El año 2025 dejó sensaciones encontradas para la cadena exportadora de carne argentina. Así lo expresó Fernando Herrera, presidente de la Asociación de Productores Exportadores de la Argentina (APEA), al evaluar un ciclo que resultó muy positivo desde el punto de vista productivo, pero complejo en términos de rentabilidad para la exportación.
“Como productores cerramos un muy buen año, con precios de la hacienda realmente altos en términos históricos y un clima favorable”, explicó Herrera. Sin embargo, aclaró que la situación cambió al analizar el negocio exportador: “Como productores exportadores, la posición fue agridulce. Hubo meses en los que trabajamos prácticamente a pérdida”.
Según detalló, el incremento de casi 30% en el valor promedio de la tonelada exportada durante 2025 no alcanzó para compensar el fuerte aumento de los costos internos. “La ecuación nos dio negativa por la combinación de precios de la hacienda muy altos, servicios y mano de obra en dólares caros, costos de frío y fletes, y una carga impositiva que no aflojó”, enumeró. En ese contexto, sostuvo que “hubo meses en que se faenó para mantener la actividad, pero a pérdida”.
Herrera señaló que hacia el final del año el mercado de la hacienda empezó a mostrar señales de equilibrio. “Se moderó la suba de precios. Nadie quiere que baje el valor de la hacienda, pero la solución va a venir más por el lado de los impuestos, los costos laborales y la presión impositiva que todavía falta corregir”, afirmó, y consideró que el Gobierno mostró sintonía con ese diagnóstico.
En el plano internacional, el presidente de APEA se refirió a la salvaguardia aplicada por China. Indicó que, en términos de volumen, Argentina quedó en una posición neutral con un cupo cercano a las 511.000 toneladas. “No nos afecta como a Brasil o Australia. El desafío es otro: usar este límite como incentivo para buscar nuevos mercados”, planteó. En ese sentido, destacó que la elevada dependencia del mercado chino, que en 2025 rondó el 70% de las exportaciones, representó una debilidad estructural.
Entre los destinos estratégicos, Herrera mencionó a Japón como una de las principales oportunidades, junto con Corea del Sur, países del Sudeste Asiático y mercados del Golfo. “Tenemos calidad y trazabilidad para competir, pero el desafío pasa también por negociar aranceles, porque con cargas del 40% quedamos fuera de mercado”, advirtió.
Respecto a los acuerdos comerciales, se mostró escéptico sobre el futuro del tratado Unión Europea–Mercosur y cauto sobre la apertura plena del mercado estadounidense. “No hay fechas ciertas. Son negociaciones amplias, que exceden a la carne”, explicó.
De cara a 2026, Herrera anticipó un escenario de transición. “Se proyectó una caída de la faena y un incipiente aumento del peso de faena. Si eso se consolida, el mayor kilaje podría compensar la menor cantidad de cabezas”, señaló. En ese marco, estimó que una recuperación más clara de las exportaciones podría llegar recién hacia 2027 o 2028.
Finalmente, subrayó que la demanda mundial de carnes de mayor calidad abrió una oportunidad para la Argentina. “Se empezó a hablar más de marbling y de calidad. Es un proceso, pero ya arrancó. Cuando el mercado pague mejor la calidad, ese va a ser el camino que sigan los productores”, concluyó.
La entrevista completa en MercadoVisión:
