Fernando Gil recomendó invertir en pasturas y apuntar a animales más pesados para capturar el “año positivo”
En Canal Rural, el asesor ganadero Fernando Gil analizó el ciclo de ganados y carnes y sostuvo que el buen momento de precios relativos impulsó decisiones “tranqueras adentro”: más eficiencia, más alimento y recrías más largas para llegar a novillos de 500 a 550 kg y hembras arriba de 400 kg.
02/02/2026 | 11:04El negocio ganadero atravieza un escenario que empuja a mirar puertas adentro. En diálogo con Canal Rural, Fernando Gil explicó que el foco se corrió hacia la eficiencia productiva, con inversiones en oferta forrajera, manejo y recría para producir más kilos por hectárea y mejorar el resultado del sistema.
“Es un año para trabajar puertas adentro en todo lo que es la eficiencia y las mejoras en la producción”, afirmó. Según detalló, la mejora en los precios y, especialmente, en los precios relativos, dio margen para ajustar planteos e incluso cambiar estrategias productivas en campos que venían postergando inversiones.
En ese sentido, Gil señaló que la clave pasa por generar más alimento y aprovecharlo mejor: “Generar mayor cantidad de alimento, mejor oferta forrajera y manejo para poder aprovechar ese pasto de la manera más eficiente”. Con esa base, remarcó un objetivo concreto: llevar animales más pesados a faena, tanto machos como hembras, en un mercado que empieza a demandar más kilos por escasez de oferta.
“Lo que se está viendo ahora es que esa mayor cantidad de kilos la podemos generar tanto en machos como en hembras”, sostuvo, y describió que la demanda presionó sobre diferentes categorías: “Ya no es solo el novillo pesado, sino también la vaquillona pesada, la vaca”.
¿Cuánto cuesta implantar pasturas y verdeos?
Al hablar de números, Fernando Gil dimensionó la inversión por hectárea en sistemas de recría y base forrajera. Para una pastura “buena” con alfalfa y fertilización acorde, estimó alrededor de u$s500 por hectárea (con variaciones según semilla y fertilizante). En pasturas de menor proporción de alfalfa, ubicó el costo cerca de u$s400, y para verdeos (cebada, avena, rye grass) lo situó entre u$s270 y u$s290.
Más allá del costo en dólares, enfatizó el punto central para el productor: “Si lo medimos en kilo de carne, hoy estamos en un momento muy bueno para implantar tanto pasturas como verdeos”, porque se necesitaron menos kilos de hacienda para financiar la misma implantación respecto de campañas anteriores.
Por otro lado, en eficiencia, Gil marcó un umbral mínimo: “Ganancias en recría tenemos que hablar de 500 gramos para arriba por día. 500 g es el piso”. Y agregó que, en primavera sobre alfalfa, se observaron “800, 900 g diarios sin problemas” con manejo adecuado.
También describió la tendencia de alargar recrías: la mayoría se movió entre 7 y 10 meses, con casos extremos de hasta un año cuando se destetó liviano. Esa estrategia buscó ingresar al corral con 350/360 kg, contra los 300/310 kg que se trabajaron en otros momentos, para apuntar a novillos pesados.
“Hoy ya en general en todos los sistemas buscamos 50, 60 kg más para que ingresen a los corrales, para buscar novillos de 500 kg o más”, aseguró.
Con respecto a la terminación a corral, también se estiró. Gil indicó que muchos planteos trabajaron entre 120 y 140 días, con “20, 30 días más” que lo habitual tiempo atrás, en línea con lo que pidió la industria. “Hoy un novillo entre 500 y 550 kg tiene una demanda muy alta”, dijo, y agregó que también se pidieron hembras arriba de 400 kg, categoría que antes se castigó más en precio.
Sobre eficiencia de conversión en novillo pesado, ubicó el objetivo en 8 a 8,5 kg de materia seca por kilo ganado. Y estimó el costo de producción del kilo en terminación en torno a $2.800 a $2.900 por kilo, sujeto a dieta, logística y flete.
Gil advirtió que, aunque el escenario favoreció a la ganadería, el aumento de costos estructurales exigió sostener buenos niveles productivos. “Si por tener mejor precio bajamos la cantidad de kilos producidos, esa estructura empieza a tener mayor peso”, explicó. También señaló que, para recriadores y engordadores, el costo más pesado siguió siendo la reposición de hacienda, lo que obligó a producir kilos con eficiencia para convalidar el valor de compra.
Perspectivas: demanda firme y oferta limitada
Finalmente, Fernando Gil sostuvo que el ciclo se apoyó en factores que consideró sólidos: demanda internacional firme y oferta escasa, también en Argentina, con stock más bajo que años previos. “Vemos 2026, 2027 muy bueno, muy bueno porque claramente oferta, demanda y precio nos indica indicadores favorables para el negocio”, afirmó, y dejó una condición clave: que el clima acompañara.
La entrevista completa en MercadoVisión:
