Management, insumo clave para la empresa agropecuaria
Una herramienta permite disminuir riesgos y capturar valor
14/01/2019 | 11:04Hoy me toca escribir esta columna de opinión luego de ver toda la semana las imágenes de los campos en el extremo norte santafesino, donde una muy inusual descarga de agua durante un par de semanas consecutivas ha generado inundaciones en pueblos y campos de la zona, lo que en sí mismo es un drama. Da lo mismo que se inunde una casa o un campo; en uno y otro está el esfuerzo de toda la vida de quien lo compró. Y el agua maula no suele pedir permiso para arrasar lo que costó años de trabajo.
Frente a ese drama humano, toda la solidaridad que tengamos disponible. Que en esta Patria nunca ha faltado -gracias a Dios- la vocación del pueblo de dar una mano al hermano que sufre.
Si miro con ojos de productor lo que ha sucedido -una brava tormenta de varios días de duración con muchos milímetros- me mueve a reflexionar pensando en el negocio y sus riesgos. Porque el agro no es otra cosa que administrar riesgos todo el tiempo.
Permítanme compartir esas conclusiones, porque en negocios a cielo abierto como son la agricultura y la ganadería, el agua siempre juega…pero con camiseta de distintos equipos.
Las tormentas de fuerte intensidad y larga duración son parte de la naturaleza. Están ahí y van a seguir estando. No sirve llorar; mucho menos insultar la propia suerte. Es un riesgo de producción y como tal hay que gerenciarlo. Los productores de seguros suelen poner sobre la mesa una de sus muletillas: “no hay mala suerte, hay imprevisión”. Bueno, de eso se trata.
El agua es un factor de producción y a la vez es el mayor de los riesgos que impactan en la performance de nuestro negocio. Quien cree que no se puede mitigar el riesgo climático desde distintas perspectivas, tiene que volver a aprender este negocio desde sus bases.
Para los dueños de campos rentistas, esos que van anualmente al remate para alquilarle al mejor postor, hay que avisarles que en la agricultura el manejo agronómico sostenible es el mejor negocio también para el dueño de la tierra. La historia de la gallina de los huevos de oro es muy ilustrativa como analogía: quien quiere acelerar el plazo de cobro de la renta de un activo termina por degradarlo. Donde manda la naturaleza como capitán, la platita es solo un marinero más. Y cuando el marinero maneja el barco…
Hace muchos años ya que el productor argentino compró los argumentos y los racionales atrás de la siembra directa; ha distribuido en el tiempo la “ventana” de siembra para que la floración de los cultivos no dependa de un evento de lluvia crítico (los maíces tardíos quizá, son el mejor ejemplo); ha trabajado con distintas variedades de tecnología y diferente duración de ciclo, adecuando la inversión a las características de cada uno de los ambientes, y ha gestionado muy de cerca los cultivos tanto en sus estadios vegetativos como reproductivos. En esto somos de los buenos en serio. Pero el margen de rentabilidad se arma en buena medida fuera del lote, sin desmerecer la excelencia productiva que tracciona valor.
Management
Y muy especialmente ahí, fuera del lote, es el management el que captura el valor económico que empezó a generarse en los potreros.
¿Qué es el management, esa palabrita gringa que no es fácil de reemplazar por un término en castellano que pueda expresarse sólo con una palabra? No es otra cosa que el mayor activo del negocio, porque es la inteligencia aplicada del productor y de su equipo de leer la realidad para apalancarse en los eventos favorables y mitigar los adversos.
Para hacerla breve y explicar el concepto en pocos puntos, sin intención de dar clases a nadie, se pueden dar algunos ejemplos:
La soja Mayo 2019 llegó a estar arriba de 300U$S/t en los inicios de 2018. El que no tomó precio vía forward o derivados de distinta índole, nada tiene que reclamarle a un mercado donde la oleaginosa se vende 50U$S/t por debajo. De nuevo la muletilla del broker de seguros: “no hay mala suerte, hay imprevisión”. Si alguien ve un margen atractivo implícito en el precio y no hace nada, eso es una decisión. Que suele ser mala, todos los años.
En el año 2017 el fondeo vía deuda era muy barato en la Argentina por cuestiones coyunturales de la macroeconomía y de liquidez en el sistema financiero. Cuando aparecen estas “ventanas” de tiempo donde el capital de terceros vale poco, hay que tomarlo por el tiempo más largo que se pueda negociar. Ahora es tarde.
En síntesis, la intención de esta columna fue invitar a reflexionar sobre nuestra capacidad de gerenciar los riesgos de este negocio, porque el margen es un subproducto de nuestras decisiones. Mucho más que del clima y los mercados.
Antonio Ochoa suele repetir una frase con la cual personalmente no podría coincidir más: “el analfabeto del Siglo XXI no es el que no sabe leer ni escribir, sino el que no sabe aprender”.
En este negocio, cuando te aprendiste las respuestas, la realidad te cambia las preguntas. La calidad de la materia gris que le dediquemos al negocio, con mucho énfasis en mirar sus riesgos para mitigarlos en todo lo que sea posible, es lo que al fin del día separa el éxito económico de la supervivencia productiva.
El libro del Génesis reza, durante los comienzos de la Creación, que “no es bueno que el hombre esté solo”. En el agro pasa lo mismo: no es bueno leer el negocio solo habiendo tanta y tan buena gente con capacidad de ayudarnos a aprender.
Fuente: Diego Palomeque. Agroeducación
