¿Se podrá pagar la deuda pública?
Ya alcanza el 77 por ciento del PBI
30/10/2018 | 6:00
La Argentina se encamina a un déficit cero, producto de altos impuestos sin baja de gastos. La deuda está bajo control. Sin embargo, en lo político, algunas preferencias de la sociedad por votar a Cristina Fernández de Kirchner hacen recordar el default y eso aleja inversiones.
La deuda al 30 de junio de 2018 ascendía a 327.167 millones de dólares (M U$S), equivale al 77,4% del PBI, que comprende 422.700M U$S. La deuda se compone de los siguientes compromisos:
Deuda argentina (millones de dólares)
Deuda dentro del Estado no exigible por terceros 135.986
Deuda con organismos internacionales (refinanciable) 42.554
Deuda con el sector privado exigible por terceros 148.627
Total 327.167
Del total de la deuda, un 74,8% está constituido en moneda extranjera y un 25,2% en moneda nacional. La deuda más importante es la pactada con el sector privado, porque es exigible por terceros.
Del total de la deuda exigible, un 52,8% está bajo legislación nacional y un 47,2% bajo la extranjera. La deuda con los privados representa el 35,2% del PBI.
Del total de deuda exigible, el 26,4% opera dentro del mandato de Mauricio Macri. Con el acuerdo del FMI más la renovación parcial de Letes se sobrellevará sin problemas. En cambio, el próximo gobierno se encontrará con una alta concentración de deuda de corto plazo, que invitará a una reestructuración a mayor plazo, ya que, de seguir a este ritmo, tendrá concentrada deuda por un monto aproximado a los 80.000M U$S (ver cuadro).
Vencimientos de la deuda privada
Años Monto Porcentaje del total
2018/19 U$S 38.480 26,4%
2020/24 U$S 40.811 28,0%
2025/34 U$S 47.079 32,3%
2035/80 U$S 19.384 13,3%
La mayor parte de la deuda privada está constituida en dólares, a tasa fija e instrumentada en títulos públicos.
Conclusiones
En el corto plazo, la Argentina no enfrenta problemas graves con el vencimiento de la deuda pública. Sin embargo, debe trabajar en lograr equilibrio presupuestario para que, en mejores condiciones, pueda realizar una reestructuración de deuda en los años futuros, que le permita descomprimir el escenario financiero de corto plazo.
La deuda argentina es mayoritariamente en dólares, en manos de inversores extranjeros y en títulos públicos, lo cual nos hace altamente dependientes del capital externo para armar nuestro presupuesto financiero. En cambio, Brasil tiene escasa deuda externa, mayoritariamente en reales y a tasa fija. La mayor parte de la deuda es interna y en reales.
Nuestro país no resuelve el problema de la deuda pública devaluando, sino que lo agrava. La devaluación en la Argentina solo sirve para licuar el gasto público y empobrecer a los ciudadanos. Esto no invalida que necesitamos un tipo de cambio alto para poder exportar, o bien una fuerte rebaja de impuestos que nos haga más competitivos.
Las fuerzas políticas opositoras se oponen a tomar deuda del FMI, pero no indican como resolverían el problema de falta de financiamiento de aquélla; por ende, desde el exterior, con justa razón, suponen que si llegan al poder no honrarán la deuda pública.
Durante 12 años, la política del kirchnerismo no levantó la cesación de pagos declarada en 2002; eso implica que no hubo voluntad de pago. Se le pagó tarde al Club de Paris, se expropiaron empresas y hubo un juicio por no pago de bonos que lo tuvo que levantar la actual gestión. Hasta la Fragata Libertad nos quisieron embargar bajo el gobierno kirchnerista.
Con estos antecedentes, la economía argentina no parece ser la elegida para que recalen inversiones del exterior. Es más, los propios argentinos se abstienen de invertir en el país ante esta realidad.
Fuente: Salvador Di Stefano
